La semana pasada comencé a andar un camino que llevaba muchos años queriendo recorrer. Y es que, tras mucho sufrimiento y sacrificio, he comenzado a estudiar ilustración en la escuela de arte ESDIP. Voy alcanzando ese sueño que tanto he estado persiguiendo. Por fin voy a aprender y a corregir los errores que tantas veces cometo a la hora de dibujar y colorear.

Lloré de alegría cuando en mis manos sostenía la documentación de mi máster. Chillé y lloré como nunca. Porque para mí, el dibujo es mi vida. Me ha llenado de alegría, me ha calmado en mis momentos de crisis. En su momento no recibí apoyo para dedicarme plenamente a ello, pero, desde hace unos años, he recibido tal apoyo que ya hasta me estoy planteando en dejar apartada la que es mi actual profesión, la informática, para dedicarme plenamente a cumplir mi sueño.

Durante el primer día de clase, sentía que estaba en una nube. No me podía creer que estuviera sentada en esa mesa, en esa clase, recibiendo clases de un ilustrador de verdad. Con un maletín nuevo lleno de materiales para trabajar con ellos. Mi maletín. Mi nuevo material de dibujo. Herramientas que ya había utilizado antes (lápices, rotrings, rotuladores) y otras que no había usado (acrílicos, acuarelas de bote…). Todo para mí. ¿Cómo no iba a emocionarme?

Y encima estás con un profesor cuyos trabajos son fantásticos y con compañeros que también tienen ganas de aprender ilustración. ¿Cómo no me lo voy a tomar en serio?

Apuntarme al máster es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Me molesta haberla podido tomar tan “tarde”, pero mejor esto que no disfrutar de esta experiencia nunca. Pensé que me costaría madrugar los sábados para asistir a clase, pero nada más lejos de la verdad. Cuando voy por la calle con mi maletín de ESDIP y me siento en mi mesa me vengo muy arriba. Disfruto mucho durante las clases, tanto que se me hacen cortísimas.

Y sí, estoy emocionada, encantada y feliz. Tenía muchas ganas de estudiar dibujo de una manera más profesional y convertir mi hobbie en algo más serio. ¿Quién sabe si en un futuro podré dedicarme a dibujar? Ojalá, pero aún es un objetivo que no me planteo. De momento quiero disfrutar con este máster, aprender todo lo que pueda, y seguir adelante.

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