Arte tradicional: Acuarelas I

Arte tradicional: Acuarelas I

¡Muy buenas!

Hoy me gustaría hablaros de una de mis técnicas favoritas de arte tradicional:

LAS ACUARELAS

Me encantan porque, al ser una técnica aguada, puedes hacer auténticas virguerías y queda todo muy bonito.

Para quien no lo sepa, la acuarela es una técnica que se realiza sobre papel y se utilizan unos pigmentos que se disuelven en agua. Cuando hablamos de acuarelas, podemos referirnos a dicha técnica, a las herramientas o a una pintura realizada con acuarelas.

Se consideran que las primeras acuarelas surgieron un siglo antes de Cristo en China, y están vinculadas con la invención del papel, donde se aplicaban pinturas a base de agua. Fueron los árabes los que trajeron la acuarela en el siglo XII a Europa. Sin embargo, no destacó mucho como técnica, ya que se utilizaba casi principalmente para realizar bocetos previos para las pinturas al óleo, para retratar paisajes y la botánica. Algunos pioneros de la acuarela fueron Alberto Durero y Raffaello Santi.

¿Y qué necesitas para pintar acuarela? Obvio: acuarelas.

Puedes adquirir acuarelas de tubo o de pastilla. La verdad, es que no hay mucha diferencia en cuanto a la acuarela de tubo o de pastilla. Lo único que cambia es el formato (las de tubo están en estado líquido, mientras que las de pastilla están estado sólido). Sin embargo, ambas tienen sus puntos positivos:

  • Las acuarelas de tubo se venden por separado, pero tienes la oportunidad de escoger los colores que quieras. Además, suele haber muchísima más variedad y, en el caso de querer llevar las pinturas para pintar al aire libre o de viaje, puedes llenar varias pastillas con esa pintura.
  • Las acuarelas de pastilla son perfectas para pintar al aire libre y, si estás empezando, quizás te interese tener desde el principio varios colores a mano.

Si quieres iniciarte en la acuarela, te recomiendo que pruebes varias acuarelas, hasta que encuentres las que más te gusten.

Aquí te paso un listado de varias acuarelas que he probado y que podrían servirte como referencia:

  • Art Creation: Son perfectas para ir empezando. Las que probé eran de tubo, pero también las tienes en formato pastilla.
  • Koi: Las probé hace bastante tiempo. No están nada mal, y las puedes encontrar en formato tubo o en pastilla.
  • Van Gogh: Estas las probé cuando iba a clase. Me gustaron muchísimo. Las podrás encontrar en formato tubo y en pastilla.
  • Rembrandt: Las que más me enamoraron, por el color que dejaba en el papel.
  • Winsor & Newton: Estas son las que llevo usando desde hace cinco años en formato pastilla. Simplemente fantásticas. Me encanta la paleta de colores que tienen, ya que es muy, muy variado. Me regalaron el estuche con varias pastillas y una de las cosas buenas que tiene, es que hay muchísimo espacio para hacer mezclas y tiene un hueco para que dejes un pincel. Están en formato tubo y en pastilla.

Bien. Ya tienes su set de acuarelas. ¿Qué más vas a necesitar?

Unos pinceles para poder pintar.

Los que uso normalmente son varios de distintos grosores de pelo sintético, porque son más fáciles de mantener y son más económicos que los de pelo de marta o similares.

También tienes la posibilidad de adquirir pinceles que ya vienen con cartucho de agua. Son unos pinceles de plástico que tienen un tubo donde puedes añadir agua. Esto es una maravilla si pintas mucho al aire libre o quieres llevarte tus pinturas de viaje, pero no quieres ir con un vasito de agua por ahí. Es realmente práctico.

Ya hablaremos en otro momento de los pinceles, la gran variedad que existen y cómo limpiarlos y cuidarlos para que duren más tiempo.

Por último, y no menos importante: necesitas papel. El papel es muy importante. No vale cualquier tipo de papel, ya que, al ser una técnica con agua (también llamada técnica aguada), se necesita que tenga un mínimo de gramaje y que esté hecho de un tipo de material en particular. En este caso, recomiendo que sea un papel de algodón o, como mucho, mixto, de un gramaje no menos de 300 g/m². Sin embargo, tienes disponibles papeles con más o menos gramaje. Si usas de más gramaje, la acuarela tiende a secarse más despacio, por lo que te puede servir si quieres entretenerte con detalles, trabajar con más calma… o si estás trabajando con acuarelas en verano. Créeme. Es frustrante trabajar con acuarelas en verano, porque se seca todo demasiado rápido. Para ello, usa mejor un papel con más gramaje.

El que uso yo, por ejemplo, es de 200 g/m² mixto marca Canson. ¿Qué pasa con este tipo de papel? Pues que, para usarlos, tienes que tener ciertos conocimientos y habilidad con la humedad de la acuarela, ya que, al ser de tan poco gramaje, si no se tiene cuidado, el papel se arruga con muchísima facilidad.

Para evitar que esto pase, tienes dos opciones:

  • Mojar el papel con agua por las dos caras. Así, evitarás que el papel se arrugue solo por un lado.
  • Fijar el papel con cinta sobre una superficie rígida, como una tabla o en la propia mesa de trabajo. Yo, personalmente, recomiendo sobre una tabla de madera, porque tiendo a girar mucho la hoja y, así, me resulta más cómodo.

En el caso de que hagas esto, recomiendo también quitar el exceso de pegamento de la cinta, para que, cuando despegues el papel, no se desgarrará ni tendremos accidentes. 

Si, al terminar, observas que el papel sigue arrugado, puedes volver a humedecer el reverso del papel y hacer presión con varios libros para aplanarlo. 

La acuarela, al ser un material tan versátil, es una experiencia muy interesante si estás empezando a ilustrar. Bien porque puede ser muy gratificante o muy frustrante, dependiendo del objetivo que tengas en mente.

Aun así, recomiendo dejarse llevar y disfrutar de las acuarelas.

Arte tradicional: Pinceles y cómo cuidarlos

Arte tradicional: Pinceles y cómo cuidarlos Hoy vamos a hablar de PINCELES Los pinceles son herramientas que utilizaremos para aplicar pintura sobre un lienzo. Consta de tres partes fundamentales: Mango: Es por donde vamos a agarrar el pincel. Además, contiene información útil sobre ese pincel en particular: modelo, número de tipo de pincel, número de punta, etc. Férula: Es un soporte de metal o plástico que une el mango con la punta Pelo: Es el material que se va a sumergir en pintura o agua para poder aplicarlo sobre el lienzo. Existen varios tipos de pelos: Pelo sintético Toray: Estos pinceles sintéticos son usados para trabajar con acuarelas, ya que sus cerdas son muy blandas. Al ser tan versátil, incluso es posible realizar una ilustración entera con muy pocos pinceles. Pelo sintético teijin: Estos pinceles sintéticos se suelen utilizar para trabajar con acrílicos y óleo. Son muy utilizados por su gran elasticidad y son resistentes. Los puedes encontrar con el mango largo, muy útil para poder pintar sin tener que apoyarte sobre el lienzo. Cerda natural: Son los más comunes porque se utilizan no sólo para el óleo, sino para otras técnicas aguadas. Pelo de oreja de buey: Se dice que este tipo de material se utilizaba en el paleolítico para pintar. Es un pelo bastante blando y útil para acuarela y óleo no muy denso. Pelo de turón: Muy queridos por los artistas que trabajan con óleo y acrílico. Son muy duraderos gracias a sus cercas elásticas y de alta resistencia. Pelo de pony: Son muy apreciados por los acuarelistas, aunque no son muy comunes. También se pueden utilizar para decorar cerámica y porcelana. Pelo de marta: Son muy suaves y elásticos, valorados en prácticamente todas las técnicas aguadas. Con respecto a la punta del pincel, hay que aclarar que hay distintos tipos y cada uno se utiliza para dar un efecto diferente: Pincel plano: Son pinceles cuadrados y, como su nombre indica, planos. Es muy útil para hacer pinceladas controladas y cortas. Según el corte de la punta, podemos encontrar cuadrado, angulares… Pincel redondo: Sirve para hacer distinto tipo de líneas y jugar con el grosor de las mismas. Hay muchas variantes, como los avellanados, puntiagudos, delineadores, etc. Pincel lengua de gato: Para difuminar colores. Pinceles para realizar texturas: Aquí podemos meter, por ejemplo, los pinceles de tenedor y abanico. Este tipo de pinceles son los que se utilizan para pintar follaje, pastos y texturas en general. Para reconocer un buen pincel, es recomendable sumergirlo en agua. Los pinceles de mala calidad tienen una forma perfecta porque están las cerdas pegadas entre sí por goma y, una vez están mojadas, el pincel queda “despeinado”. De todas maneras, si no cuidas bien tus pinceles, al final acabarán despeinados e inservibles. Para alargar la vida de estas fantásticas herramientas, te recomiendo que eches un vistazo a estas técnicas para limpiarlos y otros consejos útiles: Utiliza cada pincel para un tipo de pintura diferente. Trata que tus pinceles estén húmedos mientras estás trabajando. Jamás apoyes los pinceles con la punta en el fondo del bote de agua o disolvente. Es mejor que los pongas en horizontal o con un soporte especial que puedes encontrar en tiendas especializadas. Limpia siempre tus pinceles una vez que termines el trabajo. Una vez que estén secos los pinceles, trata que las cerdas nunca estén aplastadas, ni tan siquiera cuando vayas a guardar tus pinceles. Es mejor que los coloques en un bote con las cerdas boca arriba. Con respecto a la limpieza, debes seguir estos pasos: Coloca jabón en la palma de tu mano y frota el pincel en círculos con agua caliente. Si dispones de una pastilla de jabón puedes frotar directamente sobre ella. Haz toda la espuma posible y luego retírala con más agua caliente. Para retirar todo el jabón aprieta con los dedos desde la raíz de las cerdas hasta la punta. Con un trapo seca los pinceles y si tienes oportunidad guárdalos dentro de sus fundas o protectores. En el caso de que estés pintando con óleo o con pinturas más densas, deberás hacer lo siguiente: Primero, retira toda la pintura que puedas con un papel de periódico, un trapo o papel de cocina. En sentido de la raíz hacía las puntas de las cerdas. Después, sumérgelo en aguarrás o disolvente. Así eliminarás toda la pintura. Lávalo con agua caliente y jabón antigrasa (estilo lavavajillas). Esto sirve para disolver el aceite del pincel. Déjalo secar por completo antes de utilizarlo de nuevo. Son pasos muy sencillos que, si los sigues, te evitarás visitar tu tienda especializada más veces de lo normal para adquirir pinceles. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Lápices y grafitos I

Arte tradicional: Lápices y grafito I Hoy vamos a hablar de dos materiales bastante fáciles de usar y mantener, y además, económicos. Te pueden valer si estás empezando a ilustrar y no sabes por dónde empezar:   LÁPICES Y GRAFITOS El grafito o lápiz, es la herramienta más fácil de usar, ya que… ¿quién no ha usado un lápiz? Además de sernos muy familiar, por su forma, peso y tamaño es muy manejable, se borra con facilidad y no requiere tener un pulso excepcional para ser utilizado. Existen dos tipos de dureza: H: Viene del inglés “hard” (duro). Son lápices que dejan poca huella en el papel. Ideal para primeros esbozos, líneas de guías de acuarelas, pintura y dibujo técnico. Cuando mayor es el número mayor es su dureza. HB: Lápiz de mina mezcla entre blando y duro, podemos decir que es el 0 en la escala tirando a blando. Es el más usado para tomar notas ya que permite una escritura consistente y clara sin dejar marca en el papel. F: Es un lápiz de mina firme, variante del HB tirando a duro. B: Viene del inglés “black” (negro). Son lápices blandos y se consiguen un negro más intenso. Cuanto mayor es el número más blanda es la mina. Se recomienda para sombrear. Básicamente, se puede dibujar con lápices de grafito de varias maneras: Con la punta podemos crear tramados (superficies creadas a partir de líneas de distinto grosor y separación). Dependiendo de la presión y del grado de dureza, pueden variar de color desde un tono muy claro hasta uno más intenso. Con la mina del lápiz tumbada, podemos sombrear. Estas son las marcas de lápices que he utilizado durante todo este tiempo: Derwent: Son unos lápices exquisitos. Tienen una gama desde el 9H hasta el 9B. Spectrum: No, no hay que confundir esta marca con la consola. Son los lápices que más he usado. También uso portaminas de grafito, concretamente el 0,5 con minas 2H y HB. Lo bueno de estos portaminas es que en la parte superior puedes girar el enganche para marcar qué tipo de minas contiene. Pero no solamente hay lápices cuya mina es negra. También existen los lápices de colores. Se utilizan exactamente igual que los de grafito comunes, solo que estos últimos se pueden encontrar en un gran abanico de colores. Os voy a mostrar con qué lápices de colores suelo trabajar: Tri-Tone: Son unos lápices especiales, ya que están formados por tres tonos. Apenas los he usado porque me son difíciles de encontrar, pero son preciosos. Faber-Castell: Estos son los lápices acuarelables que más he usado. Al tener poco espacio en mi mesa para trabajar, los usaba más que mis propias pastillas. Dejan un color bastante intenso. Prismacolor: Mi estuche de lápices de colores favorito. Sin duda alguna. El color se extiende muy bien por el papel y tiene una gran variedad de colores. El problema está en que mi estuche llegó defectuoso y tengo lápices agrietados. Nyoni: Es una marca china de lápices acuarelables. Tienen un color muy intenso y son bastante buenos. Además, en este ámbito también tenemos lápices de colores acuarelables, es decir, que son solubles al agua. Funcionan igual que los rotuladores acuarelables que os hablé hace un tiempo, solo que es en formato lápiz. La verdad, es que son bastante cómodos, ya que el resultado final se asemeja bastante a las acuarelas tradicionales. Lo importante a la hora de utilizar estos materiales es que la punta esté afilada. Evitarás la necesidad de apretar y, por ende, que la ilustración parezca más profesional. Se puede afilar con un sacapuntas normal (recomiendo los de hierro) o con un cúter o algo afilado. Otra anotación importante que hay que dar es que hay que mimar mucho los lápices. Son instrumentos muy delicados que, si sufren algún golpe, se pueden agrietar. Cuando esto pasa, la mina de su interior se va a partir constantemente cuando estés utilizando ese lápiz en particular. Los borradores también son una herramienta complementaria muy útil. Los que más he usado son estos: Milan: Los borradores de miga de pan de toda la vida. Los llevo usando desde infantil y me parecen maravillosos, sobre todo los de 430 (los cuadrados, vamos). Borradores de goma moldeable de Faber Castell: Para quien no sea qué es esto, se trata de un borrador que, a simple vista, parece un chicle. Puedes moldearlo para llegar a zonas complicadas de la ilustración. Staedtler: Tengo un portaborrador que ha estado conmigo desde hace, mínimo, una década. Es muy práctico para dibujar fuera de casa. Con respecto al papel, recomiendo un papel prensado en frío. Aunque tiene una superficie algo rugosa, no es para nada molesta a la hora de trabajar con grafito. Este tipo de papel se puede encontrar tanto en color blanco como en otros tonos. De todas maneras, tanto los carboncillos como los lápices se agarran bastante bien en cualquier tipo de papel. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Tres años como ilustradora profesional

Tres años como ilustradora profesional: lo que he aprendido (y lo que nadie comenta) Hoy hace exactamente 3 años me di de alta como autónoma. Tres años en los que, literalmente, no he parado de trabajar ilustrando todo proyecto que caía en mis manos: ilustración infantil, juvenil o YA (young adult o público juvenil); juegos de mesa; concepts para videojuegos; packaging; logotipos; elementos de Twitch… Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Nada fácil. Cuando era pequeñita y me preguntaban qué quería ser de mayor, sólo pensaba en trabajos en los que podía crear algo de la nada con mis manos: carpintería (lo único cercano a la carpintería han sido la fabricación casera con contrachapado de armas de cosplays y los montajes de muebles de Ikea… bueno, y alguna balda casera) o soplar vidrio (que descarté casi al momento por mi asma crónica. Pensé: “si inflando globos me ahogo… imagínate soplando vidrio). También me planteé dedicarme a la robótica, ya que los animatrónicos y el tema de robots y, en general, cualquier cosa que se pueda controlar por remoto me parece una absoluta maravilla… el problema estaba en que, en esa época, sólo podía acceder a la robótica con una carrera… y yo no era precisamente muy ágil con los números (bueno, ni lo soy)… Y, por último, tenía mi piedra angular, mi razón de ser: la escritura y la ilustración. Pero ah. Podía dibujar muy bonito cuando era pequeña, pero, parecía, que no lo suficientemente bien como para poder dedicarme a ello profesionalmente. “El arte no es una profesión que me iba a dar de comer”. Y creedme cuando os digo que esa no sería la última vez que lo iba a oír en mis 37 años de existencia. Al final, me incliné por la informática. Por un error estúpido mío (por las prisas porque no me dieron las notas de selectividad hasta más tarde porque solicité una doble revisión; por vergüenza porque no iba a cursar una carrera y era la deshonra de la familia; y por tener una presión encima desde los 16 con que tenía que conseguir un trabajo para mantener a mi familia), en vez de acabar en programación, acabé en sistemas y, bueno… 10 años trabajando como informática (no voy a entrar en detalles porque paso, pero vamos, he picado tecla, creado campus virtuales, FAQ para empleados, he creado y mantenido webs de todo tipo, dado soporte como CAU y como Sistemas… y Redes, y también me he dedicado a Implantación… en fin, cosas). Pero la ilustración siempre ha estado ahí presente. Siempre que podía dibujaba con un lápiz y un papel: en el metro, en el bus, mientras comía… No podía sacarme esa espinita. Hasta que, al final, pude formarme para dedicarme a la ilustración. Pero bueno, no me voy a meter otra vez aquí porque esto ya lo hablé en otros tres posts: https://isilmoonkiller.com/mi-experiencia-estudiando-ilustracion/ https://isilmoonkiller.com/experiencia2/ https://isilmoonkiller.com/recomendaciones-2/ Aquí hemos venido a hablar de qué he aprendido en estos tres años. Debo recalcar que esta es mi experiencia personal y no significa que, si tienes otra experiencia diferente a la mía, no sea válida ni nada por el estilo. Como diría Umbral: aquí he venido a hablar de mi libro (oh, la vejez… ya tenía 5 añitos cuando pronunció esa mítica frase…). Y en mi libro hablo de algo tan simple como: esto no ha sido nada fácil. Ni lo está siendo. Lo disfruto un montón, pero, muchas veces, pienso que este mundo es injusto y debes tener cientos de conocimientos para tener una vaga sensación de que no eres tan inútil: debes saber dibujar/diseñar (obvio, por otro lado), debes tener don de gentes (y no es fácil de gestionar cuando tienes miedo escénico, a hablar en público y a la gente en general), debes ser un hacha en redes sociales, tener tiempo para actualizar y mantener tus tiendas online, preparar cursos y tutoriales, tener tu propia cartera de clientes, preparar facturas, mandar presupuestos… Básicamente el trabajo de ser ilustradora consiste en, en el 70%, no dibujar. Antes de meterme en este fregado, estuve más de 5 años preparando el terreno. No sólo con mi formación, sino estudiando estilos de ilustración, creando estudios de mercado, analizando editoriales, compañías y estudios en los que podría ofrecer mis servicios. He estado preparando un montón de planes alternativos por si algo salía mal… Y, hasta ahora, parece que todo me ha funcionado sorprendentemente bien. Mejor de lo que me esperaba, así en general. He dibujado más de 30 libros, más de 20 han sido publicados (el resto están en imprenta), he diseñado más de 50 cajas para juegos de mesa de todo tipo, decenas de tableros de mesa con sus tokens y fichas correspondientes, ni se sabe la cantidad de manuales, unas 21 cartas de TTRPG y maquetado cientos de ellas, he colaborado en R. Talsorian Games con 8 logotipos, he preparado decenas de logos con sus correspondientes manuales corporativos y mascotas, he diseñado una decena de monedas conmemorativas, he participado en varios concept art para videojuegos; me han hecho una entrevista de trabajo y revisión de portfolio los de Blizzard, recibiendo felicitaciones y todo… Y, definitivamente, no ha sido fácil. Sí, siempre hace ilusión ver cómo hay quien confía en ti para su proyecto. Es algo que me alegra el alma. Pero lo que pocos ven es que, muchas veces, me tiro trabajando unas 10-14h al día, incluidos fines de semana, porque, como he dicho antes, no todo el trabajo es dibujar. Pero si te tiras dibujando 10 h al día… ¿cuándo editas esos vídeos de Tiktok o Instagram? ¡No te olvides que X día es X evento en redes sociales, así que deberías participar para tener algo de visibilidad! ¡El antivirus no te deja enviar correos! (casi un mes me tiré con esa incidencia con mi antivirus y mi servidor de hosting…). Y no, no es fácil. Es triste, pero en este mundo, es muy importante hacer malabares, ser conscientes de los tiempos de

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Psicología del color, parte 2

Psicología del color, parte 2 Tal y como prometí, vamos a continuar con este temario tan interesante que he titulado LA PSICOLOGÍA DEL COLOR Hoy vamos a ver el resto de colores que nos faltan:  Verde El verde representa la juventud, la esperanza, la nueva vida, al frescor y la naturaleza. Es el color de la primavera y de la vegetación. El verde da buena suerte y está lleno de optimismo. Induce, además, a la relajación y al bienestar.   Sin embargo, como en el resto de colores, tiene connotaciones negativas. No olvidemos que el verde es el color del veneno y lo tóxico. Se asocia a la envidia, la cobardía y a la enervación. Morado El morado es el color de la sofisticación y la elegancia. El morado está asociado con la realeza; representa la sabiduría, la imaginación, la locura, la creatividad, el misterio y la magia.   Como rasgos negativos, el morado representa la introversión, la decadencia y la supresión.   Como curiosidad, el morado en el cristianismo está relacionado con el arrepentimiento y el recogimiento. En Oriente está asociado al vicio y al mal. En otros sitios, como Venezuela y Turquía, el morado es el color del luto. Rosa El rosa es el color de la dulzura, de la delicadeza, de la amistad y del amor puro. Se puede asociar con el amor altruista y verdadero: es el color del romanticismo, del encanto, la belleza y de la calma.   Con puntos negativos, está asociado a la debilidad física, la vulnerabilidad y la superficialidad.   Y, culturalmente, está asociado a lo femenino, cosa que, personalmente, espero que eso cambie pronto. Sin embargo, esto no siempre fue así. Hace poco más de 100 años, el rosa era el color de los chicos, y el azul, el de las chicas. Y esto cambió cuando allá en los años 30, los hombres empezaron a vestirse con colores oscuros y las mujeres con colores claros; y ya a partir de los años 50, se consideró que el rosa era el color de la feminidad. Gris El gris, comúnmente, se asocia a la tranquilidad, la experiencia y la objetividad. También es el color de la paz y la elegancia.   Como connotaciones negativas, el gris puede simbolizar la ambigüedad, la tristeza, el aburrimiento, la indecisión y la resignación.   En otras culturas, como el cristianismo, el gris es el color de la resurrección y la esperanza. Negro El negro es un color bastante complejo de analizar, ya que tiene muchas connotaciones tanto positivas como negativas en diferentes culturas, aunque, normalmente, predominan estas últimas.   El negro se asocia a la muerte, a la destrucción y lo malvado. Suele ser un color depresivo, triste, negativo y pesimista. Es el color del misterio y lo desconocido y, en algunas culturas, como en el Antiguo Egipto representa la fertilidad y el crecimiento. Personalmente, creo que la psicología del color es algo bastante más complicado, ya que esta percepción depende si vives en la zona occidental o en la zona oriental. Por lo que, si queremos transmitir algún tipo de reacción, hay que tener en cuenta este detalle. Para los occidentales, por ejemplo, el color asociado a la muerte es el color negro, pero para otras culturas es el blanco. El rojo es, para nosotros, el color de la advertencia, mientras que para los orientales es el color de la buena suerte y de la buena fortuna.   De todas maneras, a la hora de diseñar cualquier elemento, bien sea un logotipo o un personaje, debemos tener en cuenta estos pequeños cambios. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Tintas I

Arte tradicional: Tintas I ¡Muy buenas! Hoy voy a hablaros de otra de mis técnicas favoritas: LAS TINTAS La tinta es una técnica húmeda que se aplica con un pincel, una plumilla, etc. Se sabe que se lleva usando desde 2697 a.C. en China, pero en otros países y regiones como India, Egipto, Mesopotamia, Grecia y Roma se usaba la tinta para producir textos y dibujos en papiros y pergaminos. Existen varios tipos de tinta: vegetales, minerales, e incluso de animales (la tinta del calamar, también conocida como sepia), pero la más conocida es la tinta china, la cual se obtiene al desleír el pigmento negro en agua y añadiendo alcanfor y goma laca. Sin embargo, la tinta china no solamente es negra. Actualmente se fabrican en diferentes colores que dan tonos muy interesantes e intensos. Hay una técnica especial china de tinta que se llama sumi-e. Esta técnica surgió en China en el siglo VII y fue llevaba a Japón por monjes budistas. La principal característica de esta técnica es que no existen bocetos previos y el artista reproduce, con pinceladas sueltas, cualquier tipo de ilustración. Otra peculiaridad es que, aunque normalmente se usa tinta monocromática (tinta negra), existe la posibilidad de añadir algún tono gris aplicando la aguada (añadir agua). Con el sumi-e se suele ilustrar lo que en arte chino se conoce como Los cuatro nobles o los cuatro caballeros, que son: el ciruelo, la orquídea, el bambú y el crisantemo, representando las cuatro estaciones del año: el ciruelo es el invierno; la orquídea, la primavera; la primavera, el bambú; y el crisantemo, el otoño. Hay dos tipos de tinta muy importantes y que hay que diferenciar claramente: Solubles al agua: Si aplicas agua o usas una técnica húmeda, la tinta se va a correr por toda la zona que esté húmeda. Ten cuidado si, por ejemplo, vas a ilustrar algo con técnica mixta (por ejemplo, tinta y acuarela), porque se puede ir todo al traste, incluso si la tinta está seca. En ese caso, tienes dos opciones: O primero coloreas con la técnica húmeda y luego entintas. O bien, entintas con una tinta impermeable y luego coloreas con la técnica húmeda. Impermeables: Son los que, una vez que se aplican, si usas una técnica húmeda, no se va a expandir por el agua. Van a permanecer ahí. Y luego tienes marcas de tinta para dar y tomar. He aquí algunos de las que suelo usar: Winsor & Newton: Tiene una magnífica gama de tintas impermeables de colores a precio bastante asequible. Art Creation: De esta marca me regalaron un bote de medio litro de tinta negra hace tres años y aún no la he terminado de gastar. Cunde muchísimo y es impermeable. Liquitex: Probé esta tinta para el Inktober de 2021 y, la verdad, quedé muy sorprendida. Se trata de tinta acrílica, lo que permite un color mucho más intenso que la tinta convencional y, al ser acrílica, es impermeable. Tinta Parker: Esta es la que llevo más tiempo usando. Es soluble al agua y, cuando se le aplica agua, la tinta se oxida y crea colores muy interesantes y aleatorios, ya que la tinta se oxida. Aparte de la tinta, necesitas una herramienta para aplicar esta tinta. Antes de hablar de dichas herramientas, debo explicar los tipos de trazo que se pueden hacer con ellos: Trazo duro: Es un trazo uniforme, que no varía nunca, aunque ejerzas presión. Trazo blando: El trazo varía según la presión sobre el papel. Para jugar con los trazos, existen tres tipos de herramientas: La caña hueca: La probé estando en clase y no me gustó demasiado. Simplemente es una caña de bambú con un corte a bisel. Pinceles: Mis pinceles, al igual que con las acuarelas, son de cerdas sintéticas. Tengo un pack especial que utilizo solo para tintas, y tienen distintos grosores y formas. Plumas: Es la herramienta que más uso con la tinta. Actualmente utilizo un palillero (base donde se sujetan las plumillas) Tachikawa T-40 con plumillas de distintos modelos: Maru Hard 280 (para trazos finos y muy precisos), School 240 (con un trazo duro y medio) y G Model 240 (trazo grueso y bastante blando). También hay plumas que vienen con su propio cartucho de tinta, perfecto para cuando no estás en casa o dibujas al aire libre. Luego también tienes rotuladores calibrados o rotring (así se han llamado en mi casa a este tipo de rotuladores) que son de tinta impermeable y se pueden usar también para entintar. Al igual que con las plumas y los pinceles, existen distintos grosores y distintos tipos de trazo. Las marcas que más he usado son las siguientes: Staedtler: Me llevan acompañando desde secundaria, cuando hacía dibujo técnico. Todos tienen un trazo duro y los grosores varían según el calibrado que escojas. Neopiko: Son parecidos a los Staedtler. Tienen un trazo duro y los grosores varían según el calibrado que escojas. Sakura: Rotuladores calibrados con distintos tipos de trazo. Casi todos son de trazo duro, pero hay alguno que tiene un trazo más blando. Uni PIN: Rotuladores calibrados de trazo duro, pero con distintos grosores. Tombow: Rotuladores calibrados con distintos tipos de trazo. Casi todos son de trazo duro, pero hay alguno que tiene un trazo más blando. Edding: Rotuladores de trazo duro. A pesar de tener distintos grosores, estos suelen ser más anchos que los rotuladores normales. Los utilizo para cubrir zonas de negro de manera rápida y eficaz (si no tengo tinta y pinceles a mano). Pentel: Rotuladores que probé mientras estudiaba ilustración y que me chiflaron. Son rotuladores calibrados con distintos tipos de trazo. Casi todos son de trazo duro, pero hay alguno que tiene un trazo más blando. Kuretake: Estos los descubrí gracias a marido, que me regaló uno y me gustó bastante. Tiene varias puntas y grosores. Con respecto al papel, se recomienda uno cuyo gramaje no sea inferior a los 150-180 g/m² y se recomienda que esté libre de ácido. ¿Y eso?

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Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2

Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2 ¡Buenas! Os traigo la segunda parte de mi experiencia estudiando ilustración. Esta vez, es algo personal. Pero antes, tengo que meter algo de contexto. A raíz de que no estaba bien visto que estudiara Bellas Artes, decidí formarme en otra profesión que me gustaba: la robótica. Pero luego vi el temario que tenía la robótica y mi cerebro se murió. Así que opté por estudiar informática. Me gustaba mucho (y me gusta) ayudar a la gente y creía que la informática me daría oportunidades para poder independizarme. Y sí, así fue. Fue duro, porque justo, justo terminé los estudios en plena crisis de 2009, por lo que mis trabajos eran proyectos que duraban muy poco (unos pocos meses), pero, poco a poco, me fui forjando cierta reputación en la informática y, con mucho esfuerzo, llegué a ser técnica de sistemas. Desgraciadamente, se acumularon muchas experiencias negativas: machismo (desde el atender a usuarios y que me rechazaran porque “querían un informático de verdad” hasta ganar la mitad que mis compañeros varones porque patata), mal trato por parte de usuarios y jefes, y explicar y documentar programas y protocolos y que nadie, absolutamente nadie, supiera valorarlos y usarlos correctamente… Pues, al final, acabé con una depresión enorme. Hasta el punto de tener que medicarme para poder lidiar con el día a día. Pero, tras toda esa oscuridad, se alzaba una pequeña luz. Y vi que era factible el costearme los estudios mientras trabajaba. Así, me aceptaron en ESDIP para estudiar el master de Ilustración… pero la versión light, es decir, sólo iría a clase los sábados. Cierto es que aprendí un montón, conocí gente fantástica y tuve varios profesores que, aunque creo que no me recuerden, los tengo en muy alta estima. Pero creo que podría haber aprendido más si hubiera podido ir entre semana en vez de los sábados. Esto lo noté cuando pude apuntarme al master de Ilustración digital entre semana, que mis compañeros tenían más conocimientos que yo. Aun así, aprendí mucho y confirmaron algo que me animó mucho: todo lo que había ido aprendiendo por mi cuenta no ha sido perder el tiempo. Bien era cierto que tenía que mejorar, pero las bases eran bastante sólidas. Así que me tiré los dos primeros años del master aprendiendo ilustración tradicional. Durante el segundo año, además, me apunté al master de Creación de personajes y color digital, donde aprendí muchísimo, sobre todo de color digital. Ya, por último, cursé el master de ilustración digital, donde tuve que apretar las tuercas para estar a la altura que el resto de mis compañeros que iban a clase entre semana. Ni os podéis hacer una idea de la cantidad de malabares que tuve que hacer para poder entregar los ejercicios a tiempo más los extras que me imponía para mejorar. Como punto a destacar, decir que, como proyecto de fin de master, presenté tres libritos relacionados con Dungeons and Dragons: los libros de master y jugador de una campaña llamada “Bajo el cerro de los buitres” y el libro de arte, con todas las pruebas de color, siluetas, etc. Y, como recuerdo, lo imprimí todo. Gustó tanto que incluso vendí alguna copia y todo. Ojo. Consideré que ya tenía una buena base, así que busqué formación que me pudiera ayudar a enfocar todo lo que sabía hacia alguna de las metas que tenía en mente: editorial, juegos de mesa, videojuegos y cómics. Al final, me decanté por editorial y publicidad. Y, la verdad, fue una muy buena experiencia. Tuve un profesor al que admiro mucho, porque me dio muchísimos ánimos para continuar luchando por mi sueño de ser autónoma. En Editorial, aprendimos varios tipos de ilustración: ilustración didáctica (más infantil), ilustración narrativa, ilustración científica, cubiertas de libros, diseño de personajes, cómics, álbumes ilustrados y juegos de mesa. Como os podéis imaginar, me lo pasé pipa con cada uno de los proyectos que tuvimos que preparar. En Publicidad no me lo pasé tan bien porque fue donde conocí al que es ahora mi archienemigo: la ilustración vectorial. No puedo con la ilustración vectorial. No me gusta la ilustración vectorial. Pero hice proyectos muy interesantes, como diseño de carátulas de CDs, logotipos, mascotas de empresa, packaging, retratos… y he de confesar que, para este tipo de trabajos, lo mejor es utilizar la ilustración vectorial. ¿Y por qué? Pues por varios motivos: Cuando trabajas con vectores, puedes redimensionar la ilustración sin apenas perder calidad. Los diseños que se crean son muy exactos, por lo tanto, a la hora de cortarlos con láser, no suelen dar problemas. Hablaré de la ilustración vectorial en otra ocasión. Terminaré con este bloque de aprendizaje con la siguiente y última entrada. Puedes leer la anterior parte aquí. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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