Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2

Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2

¡Buenas!

Os traigo la segunda parte de mi experiencia estudiando ilustración. Esta vez, es algo personal.

Pero antes, tengo que meter algo de contexto.

A raíz de que no estaba bien visto que estudiara Bellas Artes, decidí formarme en otra profesión que me gustaba: la robótica. Pero luego vi el temario que tenía la robótica y mi cerebro se murió. Así que opté por estudiar informática. Me gustaba mucho (y me gusta) ayudar a la gente y creía que la informática me daría oportunidades para poder independizarme.

Y sí, así fue.

Fue duro, porque justo, justo terminé los estudios en plena crisis de 2009, por lo que mis trabajos eran proyectos que duraban muy poco (unos pocos meses), pero, poco a poco, me fui forjando cierta reputación en la informática y, con mucho esfuerzo, llegué a ser técnica de sistemas.

Desgraciadamente, se acumularon muchas experiencias negativas: machismo (desde el atender a usuarios y que me rechazaran porque “querían un informático de verdad” hasta ganar la mitad que mis compañeros varones porque patata), mal trato por parte de usuarios y jefes, y explicar y documentar programas y protocolos y que nadie, absolutamente nadie, supiera valorarlos y usarlos correctamente… Pues, al final, acabé con una depresión enorme. Hasta el punto de tener que medicarme para poder lidiar con el día a día.

Pero, tras toda esa oscuridad, se alzaba una pequeña luz. Y vi que era factible el costearme los estudios mientras trabajaba. Así, me aceptaron en ESDIP para estudiar el master de Ilustración… pero la versión light, es decir, sólo iría a clase los sábados.

Cierto es que aprendí un montón, conocí gente fantástica y tuve varios profesores que, aunque creo que no me recuerden, los tengo en muy alta estima.

Pero creo que podría haber aprendido más si hubiera podido ir entre semana en vez de los sábados. Esto lo noté cuando pude apuntarme al master de Ilustración digital entre semana, que mis compañeros tenían más conocimientos que yo.

Aun así, aprendí mucho y confirmaron algo que me animó mucho: todo lo que había ido aprendiendo por mi cuenta no ha sido perder el tiempo. Bien era cierto que tenía que mejorar, pero las bases eran bastante sólidas.

Así que me tiré los dos primeros años del master aprendiendo ilustración tradicional.

Durante el segundo año, además, me apunté al master de Creación de personajes y color digital, donde aprendí muchísimo, sobre todo de color digital.

Ya, por último, cursé el master de ilustración digital, donde tuve que apretar las tuercas para estar a la altura que el resto de mis compañeros que iban a clase entre semana. Ni os podéis hacer una idea de la cantidad de malabares que tuve que hacer para poder entregar los ejercicios a tiempo más los extras que me imponía para mejorar.

Como punto a destacar, decir que, como proyecto de fin de master, presenté tres libritos relacionados con Dungeons and Dragons: los libros de master y jugador de una campaña llamada “Bajo el cerro de los buitres” y el libro de arte, con todas las pruebas de color, siluetas, etc. Y, como recuerdo, lo imprimí todo.

Gustó tanto que incluso vendí alguna copia y todo. Ojo.

Consideré que ya tenía una buena base, así que busqué formación que me pudiera ayudar a enfocar todo lo que sabía hacia alguna de las metas que tenía en mente: editorial, juegos de mesa, videojuegos y cómics.

Al final, me decanté por editorial y publicidad.

Y, la verdad, fue una muy buena experiencia. Tuve un profesor al que admiro mucho, porque me dio muchísimos ánimos para continuar luchando por mi sueño de ser autónoma.

En Editorial, aprendimos varios tipos de ilustración: ilustración didáctica (más infantil), ilustración narrativa, ilustración científica, cubiertas de libros, diseño de personajes, cómics, álbumes ilustrados y juegos de mesa. Como os podéis imaginar, me lo pasé pipa con cada uno de los proyectos que tuvimos que preparar.

En Publicidad no me lo pasé tan bien porque fue donde conocí al que es ahora mi archienemigo: la ilustración vectorial. No puedo con la ilustración vectorial. No me gusta la ilustración vectorial. Pero hice proyectos muy interesantes, como diseño de carátulas de CDs, logotipos, mascotas de empresa, packaging, retratos… y he de confesar que, para este tipo de trabajos, lo mejor es utilizar la ilustración vectorial. ¿Y por qué? Pues por varios motivos:

  • Cuando trabajas con vectores, puedes redimensionar la ilustración sin apenas perder calidad.
  • Los diseños que se crean son muy exactos, por lo tanto, a la hora de cortarlos con láser, no suelen dar problemas.

Hablaré de la ilustración vectorial en otra ocasión.

Terminaré con este bloque de aprendizaje con la siguiente y última entrada.

Puedes leer la anterior parte aquí.

Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2

Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2 ¡Buenas! Os traigo la segunda parte de mi experiencia estudiando ilustración. Esta vez, es algo personal. Pero antes, tengo que meter algo de contexto. A raíz de que no estaba bien visto que estudiara Bellas Artes, decidí formarme en otra profesión que me gustaba: la robótica. Pero luego vi el temario que tenía la robótica y mi cerebro se murió. Así que opté por estudiar informática. Me gustaba mucho (y me gusta) ayudar a la gente y creía que la informática me daría oportunidades para poder independizarme. Y sí, así fue. Fue duro, porque justo, justo terminé los estudios en plena crisis de 2009, por lo que mis trabajos eran proyectos que duraban muy poco (unos pocos meses), pero, poco a poco, me fui forjando cierta reputación en la informática y, con mucho esfuerzo, llegué a ser técnica de sistemas. Desgraciadamente, se acumularon muchas experiencias negativas: machismo (desde el atender a usuarios y que me rechazaran porque “querían un informático de verdad” hasta ganar la mitad que mis compañeros varones porque patata), mal trato por parte de usuarios y jefes, y explicar y documentar programas y protocolos y que nadie, absolutamente nadie, supiera valorarlos y usarlos correctamente… Pues, al final, acabé con una depresión enorme. Hasta el punto de tener que medicarme para poder lidiar con el día a día. Pero, tras toda esa oscuridad, se alzaba una pequeña luz. Y vi que era factible el costearme los estudios mientras trabajaba. Así, me aceptaron en ESDIP para estudiar el master de Ilustración… pero la versión light, es decir, sólo iría a clase los sábados. Cierto es que aprendí un montón, conocí gente fantástica y tuve varios profesores que, aunque creo que no me recuerden, los tengo en muy alta estima. Pero creo que podría haber aprendido más si hubiera podido ir entre semana en vez de los sábados. Esto lo noté cuando pude apuntarme al master de Ilustración digital entre semana, que mis compañeros tenían más conocimientos que yo. Aun así, aprendí mucho y confirmaron algo que me animó mucho: todo lo que había ido aprendiendo por mi cuenta no ha sido perder el tiempo. Bien era cierto que tenía que mejorar, pero las bases eran bastante sólidas. Así que me tiré los dos primeros años del master aprendiendo ilustración tradicional. Durante el segundo año, además, me apunté al master de Creación de personajes y color digital, donde aprendí muchísimo, sobre todo de color digital. Ya, por último, cursé el master de ilustración digital, donde tuve que apretar las tuercas para estar a la altura que el resto de mis compañeros que iban a clase entre semana. Ni os podéis hacer una idea de la cantidad de malabares que tuve que hacer para poder entregar los ejercicios a tiempo más los extras que me imponía para mejorar. Como punto a destacar, decir que, como proyecto de fin de master, presenté tres libritos relacionados con Dungeons and Dragons: los libros de master y jugador de una campaña llamada “Bajo el cerro de los buitres” y el libro de arte, con todas las pruebas de color, siluetas, etc. Y, como recuerdo, lo imprimí todo. Gustó tanto que incluso vendí alguna copia y todo. Ojo. Consideré que ya tenía una buena base, así que busqué formación que me pudiera ayudar a enfocar todo lo que sabía hacia alguna de las metas que tenía en mente: editorial, juegos de mesa, videojuegos y cómics. Al final, me decanté por editorial y publicidad. Y, la verdad, fue una muy buena experiencia. Tuve un profesor al que admiro mucho, porque me dio muchísimos ánimos para continuar luchando por mi sueño de ser autónoma. En Editorial, aprendimos varios tipos de ilustración: ilustración didáctica (más infantil), ilustración narrativa, ilustración científica, cubiertas de libros, diseño de personajes, cómics, álbumes ilustrados y juegos de mesa. Como os podéis imaginar, me lo pasé pipa con cada uno de los proyectos que tuvimos que preparar. En Publicidad no me lo pasé tan bien porque fue donde conocí al que es ahora mi archienemigo: la ilustración vectorial. No puedo con la ilustración vectorial. No me gusta la ilustración vectorial. Pero hice proyectos muy interesantes, como diseño de carátulas de CDs, logotipos, mascotas de empresa, packaging, retratos… y he de confesar que, para este tipo de trabajos, lo mejor es utilizar la ilustración vectorial. ¿Y por qué? Pues por varios motivos: Cuando trabajas con vectores, puedes redimensionar la ilustración sin apenas perder calidad. Los diseños que se crean son muy exactos, por lo tanto, a la hora de cortarlos con láser, no suelen dar problemas. Hablaré de la ilustración vectorial en otra ocasión. Terminaré con este bloque de aprendizaje con la siguiente y última entrada. Puedes leer la anterior parte aquí. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Lápices y grafitos I

Arte tradicional: Lápices y grafito I Hoy vamos a hablar de dos materiales bastante fáciles de usar y mantener, y además, económicos. Te pueden valer si estás empezando a ilustrar y no sabes por dónde empezar:   LÁPICES Y GRAFITOS El grafito o lápiz, es la herramienta más fácil de usar, ya que… ¿quién no ha usado un lápiz? Además de sernos muy familiar, por su forma, peso y tamaño es muy manejable, se borra con facilidad y no requiere tener un pulso excepcional para ser utilizado. Existen dos tipos de dureza: H: Viene del inglés “hard” (duro). Son lápices que dejan poca huella en el papel. Ideal para primeros esbozos, líneas de guías de acuarelas, pintura y dibujo técnico. Cuando mayor es el número mayor es su dureza. HB: Lápiz de mina mezcla entre blando y duro, podemos decir que es el 0 en la escala tirando a blando. Es el más usado para tomar notas ya que permite una escritura consistente y clara sin dejar marca en el papel. F: Es un lápiz de mina firme, variante del HB tirando a duro. B: Viene del inglés “black” (negro). Son lápices blandos y se consiguen un negro más intenso. Cuanto mayor es el número más blanda es la mina. Se recomienda para sombrear. Básicamente, se puede dibujar con lápices de grafito de varias maneras: Con la punta podemos crear tramados (superficies creadas a partir de líneas de distinto grosor y separación). Dependiendo de la presión y del grado de dureza, pueden variar de color desde un tono muy claro hasta uno más intenso. Con la mina del lápiz tumbada, podemos sombrear. Estas son las marcas de lápices que he utilizado durante todo este tiempo: Derwent: Son unos lápices exquisitos. Tienen una gama desde el 9H hasta el 9B. Spectrum: No, no hay que confundir esta marca con la consola. Son los lápices que más he usado. También uso portaminas de grafito, concretamente el 0,5 con minas 2H y HB. Lo bueno de estos portaminas es que en la parte superior puedes girar el enganche para marcar qué tipo de minas contiene. Pero no solamente hay lápices cuya mina es negra. También existen los lápices de colores. Se utilizan exactamente igual que los de grafito comunes, solo que estos últimos se pueden encontrar en un gran abanico de colores. Os voy a mostrar con qué lápices de colores suelo trabajar: Tri-Tone: Son unos lápices especiales, ya que están formados por tres tonos. Apenas los he usado porque me son difíciles de encontrar, pero son preciosos. Faber-Castell: Estos son los lápices acuarelables que más he usado. Al tener poco espacio en mi mesa para trabajar, los usaba más que mis propias pastillas. Dejan un color bastante intenso. Prismacolor: Mi estuche de lápices de colores favorito. Sin duda alguna. El color se extiende muy bien por el papel y tiene una gran variedad de colores. El problema está en que mi estuche llegó defectuoso y tengo lápices agrietados. Nyoni: Es una marca china de lápices acuarelables. Tienen un color muy intenso y son bastante buenos. Además, en este ámbito también tenemos lápices de colores acuarelables, es decir, que son solubles al agua. Funcionan igual que los rotuladores acuarelables que os hablé hace un tiempo, solo que es en formato lápiz. La verdad, es que son bastante cómodos, ya que el resultado final se asemeja bastante a las acuarelas tradicionales. Lo importante a la hora de utilizar estos materiales es que la punta esté afilada. Evitarás la necesidad de apretar y, por ende, que la ilustración parezca más profesional. Se puede afilar con un sacapuntas normal (recomiendo los de hierro) o con un cúter o algo afilado. Otra anotación importante que hay que dar es que hay que mimar mucho los lápices. Son instrumentos muy delicados que, si sufren algún golpe, se pueden agrietar. Cuando esto pasa, la mina de su interior se va a partir constantemente cuando estés utilizando ese lápiz en particular. Los borradores también son una herramienta complementaria muy útil. Los que más he usado son estos: Milan: Los borradores de miga de pan de toda la vida. Los llevo usando desde infantil y me parecen maravillosos, sobre todo los de 430 (los cuadrados, vamos). Borradores de goma moldeable de Faber Castell: Para quien no sea qué es esto, se trata de un borrador que, a simple vista, parece un chicle. Puedes moldearlo para llegar a zonas complicadas de la ilustración. Staedtler: Tengo un portaborrador que ha estado conmigo desde hace, mínimo, una década. Es muy práctico para dibujar fuera de casa. Con respecto al papel, recomiendo un papel prensado en frío. Aunque tiene una superficie algo rugosa, no es para nada molesta a la hora de trabajar con grafito. Este tipo de papel se puede encontrar tanto en color blanco como en otros tonos. De todas maneras, tanto los carboncillos como los lápices se agarran bastante bien en cualquier tipo de papel. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Tutorial: Introducción a la iluminación

Introducción a la Iluminación ¡Muy buenas! Hace mucho que no me paso por el blog. ¿Qué tal todo? ¡Espero que estés bien! Hoy me gustaría introducirte a  LA ILUMINACIÓN Una ilustración mejora muchísimo si tiene una iluminación correcta. Para ello, debemos observar cómo se comporta la luz cuando se expone a distintos elementos. Porque la luz no refleja igual si se proyecta sobre un capó de un coche o unas cortinas de terciopelo. Tampoco se comportará igual si esta luz es potente y clara o si es oscura. Hay muchos factores que hay que tener en cuenta a la hora de iluminar un objeto, pero la más importante es esta: Si observamos, por ejemplo, esta bola de plástico, vemos que, si ponemos un foco en un lado, se detectan varias partes. Tenemos la máxima luz, el medio tono, una media sombra, la máxima sombra (o terminador) y la luz reflejada. Y te podrás preguntar: pero María, hay algo que no entiendo. Si se supone que en el suelo la sombra tiene que ser más oscura, ¿por qué es más clara que la parte del medio? Bueno, pues esto es por el contraste. Es cierto que debería ser más oscuro, pero hay otra luz que muy pocas veces se tiene en cuenta y que existe y está ahí: la luz reflejada. Esta luz es menos potente que no es directa. Recordemos que la superficie donde el objeto descansa también está hecha de un material, un color, una textura, y no siempre se comportará igual. Cuando la luz impacta contra la superficie, puede pasar dos cosas: o ser reflejada o absorbida por ella. Todo esto depende del color de dicha superficie. Un objeto blanco, por ejemplo, reflejará toda la luz por igual, pero si la luz blanca impacta contra una superficie roja, solamente veremos que las ondas de luz rojas se reflejarán. Esto es llamado “radiancia” y es el responsable de que los colores de objetos adyacentes produzcan un efecto uno sobre otro. Ojo, la radiancia, en la gran mayoría de las ocasiones, es algo muy, muy sutil. Para que sea visible, hay que inyectar una cantidad de luz y a una distancia súper corta. O estar hecho de plutonio. Para poder iluminar de manera correcta, hay que tener en cuenta dos factores muy importantes: El tipo de iluminación: Nos tenemos que plantear qué foco de luz es el que vamos a usar. ¿Es luz ambiental? ¿Está en un sitio cerrado o en el campo? ¿Hay nubes? ¿Se está iluminando con una vela o una linterna? ¿Hay más de un foco de luz? Dirección: La dirección de la luz se podría resumir en dónde está situado el foco de luz. Iluminación frontal: Es la que está justo enfrente. Es decir, el foco está entre nosotros y el objeto. Es poco recomendable porque las sombras prácticamente desaparecen, lo que da una sensación de que la imagen es plana. Iluminación lateral: Es la más utilizada, porque es perfecta para definir la forma y la textura de los objetos. Además, da una sensación de tridimensionalidad y las sombras dan el contraste necesario para definir volúmenes. Iluminación trasera: También llamada retroiluminación es aquella en la que el foco está detrás del objeto. Este tipo de iluminación ocultará algunas partes del objeto, por lo que este tipo de iluminación se utiliza, sobre todo, para crear un ambiente de suspense y misterio. Iluminación desde arriba o cenital: El foco está justo en la parte superior del objeto. Un ejemplo muy claro de este tipo de iluminación es la luz solar al mediodía. Dependiendo de la intensidad, puede crear suspense, ya que cuanto más fuerte sea la luz, más densas serán las sombras. Iluminación desde abajo: Este tipo de iluminación es la menos frecuente, ya que las sombras se invierten y queda raro. Ayuda muchísimo el dibujar una flecha que indique de dónde viene la luz, ya que da una visión concreta y es de gran ayuda si, en un futuro, trabajamos con otros equipos, como, por ejemplo, animadores. Y si enfocamos esto en algo práctico como, por ejemplo, en un rostro, vemos que hay bordes difusos en toda la cara, salvo en varias zonas, donde se proyectará aún más sombras: nariz, pómulo, cuello, barbilla… proyectarán más sombras porque están más cerca de la luz. Pero ya profundizaremos más en un futuro.  ¡Espero que te haya servido de ayuda esta pequeña introducción! Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Carboncillo y sanguina I

Arte tradicional: Carboncillo y sanguinas I Hoy hablaremos de LOS CARBONCILLOS Y LAS SANGUINAS El carboncillo, sin embargo, es, simplemente, un material natural que se obtiene carbonizando pequeñas ramitas de árboles o arbustos como el sauce, el olivo, el abedul o el brezo. Aunque lo normal es encontrarse el carboncillo en formato de barra, también es posible adquirirlo en forma de lápiz. Limita bastante el uso que se le puede dar al carboncillo, pero puede ser muy útil a la hora de dar detalles. Por otro lado, tenemos la sanguina. Es básicamente igual que el carboncillo, solo que, en vez de ser negro, suele tener un color más óxido que recuerda a la sangre. De ahí su nombre. De todas maneras, actualmente hay sanguinas con más variedad de colores. Tanto con la sanguina como con el carboncillo se pueden producir más contrastes en los trazos gracias a que se puede utilizar tanto el ancho como el grosor de la barra, y facilita el trabajo a la hora de realizar difuminados, luces, sombras, etc. Para conseguir este efecto, necesitamos un difuminador (o difumino, como se le llamaba en casa). Son, en esencia, pequeños trozos de papel fibroso enrollados en forma de espiral hasta convertirlos en un lápiz. Se utiliza pasándolo por las zonas más oscuras para conseguir extender ese carbón y ocultar los trazos.  Con el difuminador conseguimos un color más grisáceo o más blanco, según la zona que difuminemos. Antes de usar esta técnica tendremos que asegurarnos de varios puntos importantes: La punta del difumino siempre tiene que estar limpia. Para ello, habrá que limpiarlo con una lija o con una cuchilla, como si fuera un lápiz. Tratar de no pasar la mano por encima. Si se hace, se quedarán las huellas en la ilustración y no se pueden quitar. Si quieres retirar restos de carboncillo o de borrador, usa una brocha. Con respecto al papel, recomiendo un papel prensado en frío. Aunque tiene una superficie algo rugosa, no es para nada molesta a la hora de trabajar con carboncillo o sanguina. Este tipo de papel se puede encontrar tanto en color blanco como en otros tonos. De todas maneras, tanto los carboncillos como los lápices se agarran bastante bien en cualquier tipo de papel. Por cierto, es importante que, una vez hayas terminado tu obra, apliques un buen fijador por todo el lienzo o la obra. Esto permitirá que el carboncillo se mantenga sobre la superficie y dure más. Existen fijadores a la venta en las tiendas especializadas de arte, pero también puedes utilizar laca del pelo a una distancia de 30 cm. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Mi experiencia estudiando ilustración: Recomendaciones

Mi experiencia estudiando ilustración: Recomendaciones ¡Muy buenas! Ya sabéis un poco cómo fue mi experiencia estudiando ilustración, desde el principio hasta el final. Y de todo esto he sacado una serie de conclusiones y reflexiones que me gustaría compartir con vosotres. Cuando conoces a alguien que quiere cumplir un sueño, pero, por varios motivos, no puede, se le suelen decir cosas como “El que algo quiere, algo le cuesta”. Y mira, eso es un sí y un no. Es un sí porque, salvo si tienes mucha suerte y un ángel de la guarda ve que tienes talento y te acoge bajo su ala, es muy difícil cumplir los sueños. Sobre todo, cuando tienes responsabilidades de adulto (pagar facturas, el alquiler…) o cuando no tienes tiempo porque tienes una familia o debes acudir al trabajo. Si quieres cumplir cualquier objetivo, vas a tener que sacrificar algo y esforzarte para conseguirlo. Es posible que sea una tarea complicada, pero si te hace feliz, lo suyo es intentarlo. Lo que me lleva directamente al “no”. El no es, simplemente eso, que, a lo mejor, no puedes sacrificar nada, porque no tienes tiempo o ingresos económicos para poder invertir en eso que te hace tan feliz. O existen otros motivos. Hay casos en los que simplemente no se puede. Y no te tienes que sentir miserable o peor por no conseguirlo. O por llegar a medias. O, simplemente, por haber “empezado tarde”. Lo importante es no olvidarte que tienes un sueño que te hace feliz y acudir a él cuando lo necesites. Si te gusta dibujar, dibuja cuando puedas y, si es posible, cuando el cuerpo te lo pida. Si te apetece escribir algo, escribe. Y así con todo. Lo que me lleva a otro punto esencial de esto: si algo te hace feliz, que nadie, absolutamente nadie, te impida refugiarte en ese algo que te hace feliz. Seguramente habrás escuchado a gente a tu alrededor que se ha burlado de ti porque te gusta algo o porque quieres conseguir algo. O buscas apoyo en alguien a que aprecias y no lo recibes. Ese tipo de actitudes pueden provocar que pienses que no merece la pena continuar por ese camino. Pero, permíteme que insista: si te hace feliz, sigue. Una de las cosas de las que me arrepiento de mi pasado es haber dejado atrás prácticamente todo lo que me gustaba o que me hacía sentir realizada por no recibir ni el apoyo ni la ayuda que necesitaba. En el momento en que decides abandonar todo, te sientes fatal, como si te faltara algo en la vida. Es una sensación muy desagradable, que te convierte en una persona incompleta y desdichada. Ante eso, lo único que puedo decir es que ya bastante pesada y dura es la vida como para encima amargarte aún más. Así que te animo a que continúes siendo feliz y espero que consigas lo que te propongas. Puedes leer las anteriores partes aquí y aquí.  Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Psicología del color, parte 2

Psicología del color, parte 2 Tal y como prometí, vamos a continuar con este temario tan interesante que he titulado LA PSICOLOGÍA DEL COLOR Hoy vamos a ver el resto de colores que nos faltan:  Verde El verde representa la juventud, la esperanza, la nueva vida, al frescor y la naturaleza. Es el color de la primavera y de la vegetación. El verde da buena suerte y está lleno de optimismo. Induce, además, a la relajación y al bienestar.   Sin embargo, como en el resto de colores, tiene connotaciones negativas. No olvidemos que el verde es el color del veneno y lo tóxico. Se asocia a la envidia, la cobardía y a la enervación. Morado El morado es el color de la sofisticación y la elegancia. El morado está asociado con la realeza; representa la sabiduría, la imaginación, la locura, la creatividad, el misterio y la magia.   Como rasgos negativos, el morado representa la introversión, la decadencia y la supresión.   Como curiosidad, el morado en el cristianismo está relacionado con el arrepentimiento y el recogimiento. En Oriente está asociado al vicio y al mal. En otros sitios, como Venezuela y Turquía, el morado es el color del luto. Rosa El rosa es el color de la dulzura, de la delicadeza, de la amistad y del amor puro. Se puede asociar con el amor altruista y verdadero: es el color del romanticismo, del encanto, la belleza y de la calma.   Con puntos negativos, está asociado a la debilidad física, la vulnerabilidad y la superficialidad.   Y, culturalmente, está asociado a lo femenino, cosa que, personalmente, espero que eso cambie pronto. Sin embargo, esto no siempre fue así. Hace poco más de 100 años, el rosa era el color de los chicos, y el azul, el de las chicas. Y esto cambió cuando allá en los años 30, los hombres empezaron a vestirse con colores oscuros y las mujeres con colores claros; y ya a partir de los años 50, se consideró que el rosa era el color de la feminidad. Gris El gris, comúnmente, se asocia a la tranquilidad, la experiencia y la objetividad. También es el color de la paz y la elegancia.   Como connotaciones negativas, el gris puede simbolizar la ambigüedad, la tristeza, el aburrimiento, la indecisión y la resignación.   En otras culturas, como el cristianismo, el gris es el color de la resurrección y la esperanza. Negro El negro es un color bastante complejo de analizar, ya que tiene muchas connotaciones tanto positivas como negativas en diferentes culturas, aunque, normalmente, predominan estas últimas.   El negro se asocia a la muerte, a la destrucción y lo malvado. Suele ser un color depresivo, triste, negativo y pesimista. Es el color del misterio y lo desconocido y, en algunas culturas, como en el Antiguo Egipto representa la fertilidad y el crecimiento. Personalmente, creo que la psicología del color es algo bastante más complicado, ya que esta percepción depende si vives en la zona occidental o en la zona oriental. Por lo que, si queremos transmitir algún tipo de reacción, hay que tener en cuenta este detalle. Para los occidentales, por ejemplo, el color asociado a la muerte es el color negro, pero para otras culturas es el blanco. El rojo es, para nosotros, el color de la advertencia, mientras que para los orientales es el color de la buena suerte y de la buena fortuna.   De todas maneras, a la hora de diseñar cualquier elemento, bien sea un logotipo o un personaje, debemos tener en cuenta estos pequeños cambios. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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