Tutorial: Introducción a la iluminación

Introducción a la Iluminación

¡Muy buenas!

Hace mucho que no me paso por el blog. ¿Qué tal todo? ¡Espero que estés bien!

Hoy me gustaría introducirte a 

LA ILUMINACIÓN

Una ilustración mejora muchísimo si tiene una iluminación correcta. Para ello, debemos observar cómo se comporta la luz cuando se expone a distintos elementos. Porque la luz no refleja igual si se proyecta sobre un capó de un coche o unas cortinas de terciopelo. Tampoco se comportará igual si esta luz es potente y clara o si es oscura.

Hay muchos factores que hay que tener en cuenta a la hora de iluminar un objeto, pero la más importante es esta:

Si observamos, por ejemplo, esta bola de plástico, vemos que, si ponemos un foco en un lado, se detectan varias partes. Tenemos la máxima luz, el medio tono, una media sombra, la máxima sombra (o terminador) y la luz reflejada.

Y te podrás preguntar: pero María, hay algo que no entiendo. Si se supone que en el suelo la sombra tiene que ser más oscura, ¿por qué es más clara que la parte del medio? Bueno, pues esto es por el contraste. Es cierto que debería ser más oscuro, pero hay otra luz que muy pocas veces se tiene en cuenta y que existe y está ahí: la luz reflejada. Esta luz es menos potente que no es directa. Recordemos que la superficie donde el objeto descansa también está hecha de un material, un color, una textura, y no siempre se comportará igual.

Cuando la luz impacta contra la superficie, puede pasar dos cosas: o ser reflejada o absorbida por ella. Todo esto depende del color de dicha superficie. Un objeto blanco, por ejemplo, reflejará toda la luz por igual, pero si la luz blanca impacta contra una superficie roja, solamente veremos que las ondas de luz rojas se reflejarán. Esto es llamado “radiancia” y es el responsable de que los colores de objetos adyacentes produzcan un efecto uno sobre otro.

Ojo, la radiancia, en la gran mayoría de las ocasiones, es algo muy, muy sutil. Para que sea visible, hay que inyectar una cantidad de luz y a una distancia súper corta. O estar hecho de plutonio.

Para poder iluminar de manera correcta, hay que tener en cuenta dos factores muy importantes:

  • El tipo de iluminación: Nos tenemos que plantear qué foco de luz es el que vamos a usar. ¿Es luz ambiental? ¿Está en un sitio cerrado o en el campo? ¿Hay nubes? ¿Se está iluminando con una vela o una linterna? ¿Hay más de un foco de luz?
  • Dirección: La dirección de la luz se podría resumir en dónde está situado el foco de luz.
    • Iluminación frontal: Es la que está justo enfrente. Es decir, el foco está entre nosotros y el objeto. Es poco recomendable porque las sombras prácticamente desaparecen, lo que da una sensación de que la imagen es plana.
    • Iluminación lateral: Es la más utilizada, porque es perfecta para definir la forma y la textura de los objetos. Además, da una sensación de tridimensionalidad y las sombras dan el contraste necesario para definir volúmenes.
    • Iluminación trasera: También llamada retroiluminación es aquella en la que el foco está detrás del objeto. Este tipo de iluminación ocultará algunas partes del objeto, por lo que este tipo de iluminación se utiliza, sobre todo, para crear un ambiente de suspense y misterio.
    • Iluminación desde arriba o cenital: El foco está justo en la parte superior del objeto. Un ejemplo muy claro de este tipo de iluminación es la luz solar al mediodía. Dependiendo de la intensidad, puede crear suspense, ya que cuanto más fuerte sea la luz, más densas serán las sombras.
    • Iluminación desde abajo: Este tipo de iluminación es la menos frecuente, ya que las sombras se invierten y queda raro.

Ayuda muchísimo el dibujar una flecha que indique de dónde viene la luz, ya que da una visión concreta y es de gran ayuda si, en un futuro, trabajamos con otros equipos, como, por ejemplo, animadores.

Y si enfocamos esto en algo práctico como, por ejemplo, en un rostro, vemos que hay bordes difusos en toda la cara, salvo en varias zonas, donde se proyectará aún más sombras: nariz, pómulo, cuello, barbilla… proyectarán más sombras porque están más cerca de la luz.

Pero ya profundizaremos más en un futuro. 

¡Espero que te haya servido de ayuda esta pequeña introducción!

Arte tradicional: Acrílicos I

Arte tradicional: Acrílicos I ¡Buenas! Hoy vamos a hablar de una técnica que, aunque no la domino bien, creo que es interesante hablar de ella. ACRÍLICOS Los acrílicos (o látex) son pinturas plastificadas que se secan muy rápido. Son solubles al agua, sí, pero, una vez que se secan, son resistentes a la misma. Las primeras pinturas acrílicas datan de la década de 1950 y se desarrollaron paralelamente tanto en Italia como en Estados Unidos. Si buscas unos colores brillantes y no tienes tiempo para esperar mientras se seca la pintura, los acrílicos son lo que estás buscando. Como he comentado, no es una técnica que domino bien, ya que las empecé a utilizar un poco en serio durante mi segundo año de ilustración. Y, desde entonces, creo que habré pintado con ellas unas pocas veces más. No es que me disguste, pero sí creo que necesito más práctica, por lo que tengo varios ejercicios de prueba por ahí, pero pocas piezas terminadas por completo. Puedes encontrar pintura acrílica en dos formatos: en frasco y en tubo. He probado ambas y, sinceramente, prefiero en tubo. Controlo más las cantidades de pintura que gasto para hacer mezclas y son más fáciles de transportar. Sin embargo, encontré un apaño perfecto para las pinturas acrílicas en frasco: compré unos botes pequeños con pitorritos muy finos y los uso como frasquitos. Así, puedo controlar también las cantidades que uso, son más cómodos de transportar y, al ser transparentes, si veo que se me va agotando, cojo el frasco original y relleno el pequeño. Es bastante práctico, la verdad. Al no haber usado tantos acrílicos, solamente he probado dos marcas: Garvi: Estos son los que me proporcionaron la escuela ESDIP. Este set no tiene muchos colores, pero puedes crear los que necesites haciendo las mezclas necesarias. La verdad, no necesitas muchos más tonos que estos para hacer todas las mezclas que quieras. Art Creation: Me hice con estos acrílicos de tubo porque, al tener tan poco tiempo de clase, no quería perderlo haciendo mezclas y luego perder dicha mezcla porque, recordemos, el acrílico se seca muy rápido. En este estuche hay bastantes colores que me simplificaban un poco el trabajo a la hora de realizar mezclas. Como nota importante, he de decir que, cuando hagáis mezclas, no las hagáis en una superficie que tengáis mucho cariño, porque es prácticamente imposible quitar los pegotes una vez que se secan. A mí me recomendaron utilizar platos desechables, pero lo que tengo es una paleta donde solamente hago mezclas de acrílico. Y, como podéis comprobar, está hecha un asco. También podéis usar una paleta de cerámica, de cristal o de porcelana. En mi caso, no me vale, porque soy muy torpe y fijo que la rompería con el segundo uso. Los pinceles que utilizo son iguales que los de acuarela: sintéticos con distintos acabados, pero los que más uso, son los redondos. Ojo, son iguales que los de acuarela, pero no son los mismos. Como explicaré más adelante en otra entrada, tengo los pinceles separados según la técnica que voy a usar. Así, tengo prácticamente la misma colección de pinceles para acuarelas, otra para acrílicos y otra para tintas. ¿Y esto por qué? Bueno, los acrílicos son unas pinturas plásticas que, en cuanto se secan, se quedan muy rígidas. Si no los limpias bien, las cerdas de los pinceles se pueden endurecer. Sí que es cierto que se pueden ablandar de nuevo o con agua caliente o con aguarrás, pero es recomendable usar distintos pinceles para cada técnica. Principalmente porque cada uno necesita un cuidado más minucioso que otros. No pasa nada si utilizas los mismos, pero, de ser así, asegúrate de que los pinceles no están contaminados (ejemplo, tengan un poco de acuarela o tinta entre las cerdas o, como he comentado, haya algo de acrílico que puede provocar que las cerdas se queden pegadas entre sí). Otra recomendación un poco extraña (pero útil) que os puedo dar es que tengáis cuidado con la ropa que llevéis a la hora de pintar con acrílico. Tal y como hacéis cuando pintáis las paredes de una casa, con el acrílico pasa igual: utilizad ropa que, en el caso de que se manche, no va a pasar nada. Esto lo aprendí por las malas. Llevé una camiseta que me gusta mucho… y la manché de acrílico blanco… Y ahora tengo una camiseta burdeos con una manchita blanca que no sale ni queriendo… Con respecto al papel, para las pruebas uso el de acuarela, pero cuando quiero hacer un trabajo entero, utilizo el papel de 300 g/m² de algodón marca Guarro. Si me lo permitís, os diré que Guarro es una gran marca de papel. Todos mis cuadernos de bocetos son Guarro desde hace más de 10 años. Es muy buena marca. En serio. Os la recomiendo muy fuerte. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Tres años como ilustradora profesional

Tres años como ilustradora profesional: lo que he aprendido (y lo que nadie comenta) Hoy hace exactamente 3 años me di de alta como autónoma. Tres años en los que, literalmente, no he parado de trabajar ilustrando todo proyecto que caía en mis manos: ilustración infantil, juvenil o YA (young adult o público juvenil); juegos de mesa; concepts para videojuegos; packaging; logotipos; elementos de Twitch… Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Nada fácil. Cuando era pequeñita y me preguntaban qué quería ser de mayor, sólo pensaba en trabajos en los que podía crear algo de la nada con mis manos: carpintería (lo único cercano a la carpintería han sido la fabricación casera con contrachapado de armas de cosplays y los montajes de muebles de Ikea… bueno, y alguna balda casera) o soplar vidrio (que descarté casi al momento por mi asma crónica. Pensé: “si inflando globos me ahogo… imagínate soplando vidrio). También me planteé dedicarme a la robótica, ya que los animatrónicos y el tema de robots y, en general, cualquier cosa que se pueda controlar por remoto me parece una absoluta maravilla… el problema estaba en que, en esa época, sólo podía acceder a la robótica con una carrera… y yo no era precisamente muy ágil con los números (bueno, ni lo soy)… Y, por último, tenía mi piedra angular, mi razón de ser: la escritura y la ilustración. Pero ah. Podía dibujar muy bonito cuando era pequeña, pero, parecía, que no lo suficientemente bien como para poder dedicarme a ello profesionalmente. “El arte no es una profesión que me iba a dar de comer”. Y creedme cuando os digo que esa no sería la última vez que lo iba a oír en mis 37 años de existencia. Al final, me incliné por la informática. Por un error estúpido mío (por las prisas porque no me dieron las notas de selectividad hasta más tarde porque solicité una doble revisión; por vergüenza porque no iba a cursar una carrera y era la deshonra de la familia; y por tener una presión encima desde los 16 con que tenía que conseguir un trabajo para mantener a mi familia), en vez de acabar en programación, acabé en sistemas y, bueno… 10 años trabajando como informática (no voy a entrar en detalles porque paso, pero vamos, he picado tecla, creado campus virtuales, FAQ para empleados, he creado y mantenido webs de todo tipo, dado soporte como CAU y como Sistemas… y Redes, y también me he dedicado a Implantación… en fin, cosas). Pero la ilustración siempre ha estado ahí presente. Siempre que podía dibujaba con un lápiz y un papel: en el metro, en el bus, mientras comía… No podía sacarme esa espinita. Hasta que, al final, pude formarme para dedicarme a la ilustración. Pero bueno, no me voy a meter otra vez aquí porque esto ya lo hablé en otros tres posts: https://isilmoonkiller.com/mi-experiencia-estudiando-ilustracion/ https://isilmoonkiller.com/experiencia2/ https://isilmoonkiller.com/recomendaciones-2/ Aquí hemos venido a hablar de qué he aprendido en estos tres años. Debo recalcar que esta es mi experiencia personal y no significa que, si tienes otra experiencia diferente a la mía, no sea válida ni nada por el estilo. Como diría Umbral: aquí he venido a hablar de mi libro (oh, la vejez… ya tenía 5 añitos cuando pronunció esa mítica frase…). Y en mi libro hablo de algo tan simple como: esto no ha sido nada fácil. Ni lo está siendo. Lo disfruto un montón, pero, muchas veces, pienso que este mundo es injusto y debes tener cientos de conocimientos para tener una vaga sensación de que no eres tan inútil: debes saber dibujar/diseñar (obvio, por otro lado), debes tener don de gentes (y no es fácil de gestionar cuando tienes miedo escénico, a hablar en público y a la gente en general), debes ser un hacha en redes sociales, tener tiempo para actualizar y mantener tus tiendas online, preparar cursos y tutoriales, tener tu propia cartera de clientes, preparar facturas, mandar presupuestos… Básicamente el trabajo de ser ilustradora consiste en, en el 70%, no dibujar. Antes de meterme en este fregado, estuve más de 5 años preparando el terreno. No sólo con mi formación, sino estudiando estilos de ilustración, creando estudios de mercado, analizando editoriales, compañías y estudios en los que podría ofrecer mis servicios. He estado preparando un montón de planes alternativos por si algo salía mal… Y, hasta ahora, parece que todo me ha funcionado sorprendentemente bien. Mejor de lo que me esperaba, así en general. He dibujado más de 30 libros, más de 20 han sido publicados (el resto están en imprenta), he diseñado más de 50 cajas para juegos de mesa de todo tipo, decenas de tableros de mesa con sus tokens y fichas correspondientes, ni se sabe la cantidad de manuales, unas 21 cartas de TTRPG y maquetado cientos de ellas, he colaborado en R. Talsorian Games con 8 logotipos, he preparado decenas de logos con sus correspondientes manuales corporativos y mascotas, he diseñado una decena de monedas conmemorativas, he participado en varios concept art para videojuegos; me han hecho una entrevista de trabajo y revisión de portfolio los de Blizzard, recibiendo felicitaciones y todo… Y, definitivamente, no ha sido fácil. Sí, siempre hace ilusión ver cómo hay quien confía en ti para su proyecto. Es algo que me alegra el alma. Pero lo que pocos ven es que, muchas veces, me tiro trabajando unas 10-14h al día, incluidos fines de semana, porque, como he dicho antes, no todo el trabajo es dibujar. Pero si te tiras dibujando 10 h al día… ¿cuándo editas esos vídeos de Tiktok o Instagram? ¡No te olvides que X día es X evento en redes sociales, así que deberías participar para tener algo de visibilidad! ¡El antivirus no te deja enviar correos! (casi un mes me tiré con esa incidencia con mi antivirus y mi servidor de hosting…). Y no, no es fácil. Es triste, pero en este mundo, es muy importante hacer malabares, ser conscientes de los tiempos de

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Psicología del color, parte 1

Psicología del color, parte 1 Hoy vamos a hablar de LA PSICOLOGÍA DEL COLOR Se dice, se comenta y se rumorea que hay colores que pueden influenciar tus emociones y estado mental. Por eso, a la hora de diseñar, muchas veces se tienen en cuenta los colores que se emplean, ya que mandan mensajes al espectador. Esto es lo que comúnmente se llama “look and feel”, y son herramientas de marketing y branding muy influyentes, ya que somos criaturas que nos dejamos llevar por el color. ¿Por qué ocurre esto? Bueno, digamos que es algo propio de los seres vivos. Hay reptiles, por ejemplo, que utilizan sus colores para ahuyentar a sus depredadores. Tienen unos pigmentos de color rojizo, amarillo y verde, que son vistas como una señal de peligro y tóxico. Como ya se ha comentado anteriormente, podemos clasificar los colores en dos bloques: los cálidos (rojo, amarillo naranja) suscitan reacciones, tanto positivas (como calidez, energía, alegría) como negativas (enfado, peligro); mientras que los colores fríos (como el azul, el verde o el violeta) también generan reacciones positivas (tranquilidad, paz, felicidad), como negativas (tristeza, envidia). Este tipo de significados se tienen muy en cuenta no sólo a la hora de diseñar personajes, sino también a la hora de crear logotipos, decorar un local, etc. Y es que, por ejemplo, en un sitio de comida rápida va a predominar los colores amarillos o los rojos (que se asocian a la alegría y a la energía), mientras que los centros de salud, por ejemplo, tienen un tono grisáceo o incluso azul, ya que generan una energía más tranquilizadora. A continuación, vamos a hablar del significado general de los colores más utilizados. Voy a intentar generalizarlo bastante, ya que, depende de la región, pueden variar. Blanco Se asocia el blanco a la perfección, a lo puro, al nuevo comienzo, a la salud, la paz y la fe. Es un color que se suele encontrar con frecuencia en organizaciones caritativas o religiosas, productos médicos, lácteos o alimentos bajo en grasa. Por otro lado, el blanco también puede tener connotaciones negativas. Puede representar frialdad, la antipatía e incluso la nada (ya que representa la ausencia de la materia). En algunas culturas africanas es el color de la muerte, ya que recuerda la palidez de la muerte y reafirma la pureza del alma. En China se asocia el blanco a la muerte y la mala suerte y en la India, la vida contemplativa y apartada de la sociedad. Amarillo El amarillo representa la luz y el oro. Suele relacionarse con la felicidad, la riqueza, el poder, la abundancia, la fuerza, el optimismo y la acción. Por otro lado, también representa el miedo, la fragilidad, lo inestable y la traición. Si se abusa de este color, puede llegar a irritar al espectador. No obstante, los investigadores lo consideran uno de los colores más ambiguos, pues también representa la envidia, la ira y la traición. La excesiva presencia de amarillo intenso puede llegar a irritar a una persona, ya que normalmente estamos acostumbrados a verlo en superficies relativamente pequeñas.Anteriormente, el amarillo se asociaba con el fuego y el sol y a la riqueza. Sin embargo, durante siglos, en Europa occidental, se utilizaba para marcar las vidas que se habían desviado del cristianismo o quienes no profesaban el cristianismo. O incluso a la enfermedad, ya que es el color de la bilis. Rojo El rojo representa tanto aspectos positivos como negativos, pero básicamente, se asocia a la estimulación, la pasión, la fuerza, la revolución, la virilidad y el peligro. Probablemente, esto tenga mucho que ver con que el rojo es el color de la sangre. También es el color de la pasión del atrevimiento, la importancia, el calor y la energía. Y se ha observado que es un color que, además se ser el color del éxito, puede provocar un comportamiento más extrovertido. Es por eso que se utiliza para los botones con “Call-To-Actions” (llamada a la acción, es decir, para comprar o hacer clic sobre él), en publicidad de juegos, bebidas energéticas y en establecimientos de comida rápida. Por otro lado, el rojo es el color de la sangre, que se puede relacionar con el peligro, la agresión, el desafío y la violencia. Mirando en otros países, vemos que en China es el color de la buena suerte y la larga vida, y se utiliza muchísimo en las celebraciones para atraer esas buenas vibraciones. En la India es el color de la fertilidad y es asociado a la diosa Lakshmi (la diosa de la buena suerte). En Rusia también es el color de la positividad y vida, mientras que en Sudáfrica es el color del luto. Por el contrario, en el antiguo Egipto el rojo era, normalmente, asociado al mar y la destrucción y en la Europa de la Edad Media tenía doble significado: por un lado, era el mal y la culpa y, por otro lado, la redención por la sangre de Cristo. Naranja El naranja se asocia al entusiasmo y la acción. También puede relacionarse con la lujuria y la sensualidad, con lo divino y la exaltación. En el mundo del marketing político, se suele decir que el naranja es el color más optimista de todos, por lo menos en las sociedades occidentales.El naranja representa la energía, la diversión y la calidez y, además, se asocia al entusiasmo y a la acción. Este color tiene una visibilidad muy alta, ya que, en occidente, se considera al naranja como el color más optimista de todos. Por otro lado, al estar tan relacionado con la juventud, en ciertos momentos, podría significar inmadurez, frustración y frivolidad. Azul El azul es el color del cielo y del agua, y representa la tranquilidad, la frescura, la seguridad y la inteligencia. Es un color elegante y proporciona seguridad y, por eso, es uno de los más usados por las compañías. El azul es un color que se considera beneficioso para mente y cuerpo. Disminuye el metabolismo humano, produce un efecto calmante

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Cerrando 2025

Cerrando 2025 Hace mucho que no escribo, ¿eh? Y no es porque no tenga nada que contar. Al contrario: este año ha sido tan movidito que apenas he descansado y parado un poco en todo este tiempo. Así que he decidido aprovechar un ratito para hablar un poco de cómo ha ido este año. Y no os voy a engañar: ha ido muy bien. Demasiado bien, diría yo. El año empezó atando cabos sueltos con personas que me han traído muchas desgracias en la vida y, por fin, pude pasar página (dentro de lo que cabe, porque, ya sabes, estas cosas tardan mucho en curar, sobre todo cuando has estado 37 años de tu vida con el mismo cuento una y otra vez, incluso cuando decidiste alejarte de todo eso), ha nacido mi sobri (que ya estoy empezando a malcriarle comprándole cositas y no me arrepiento) y estoy muy contenta porque está sanote y grandote (y le he cogido en brazos y fue súper bonito); Amy sigue muy bien (de hecho, acabamos de volver del veterinario y nos han dicho que está súper bien, así que toquemos madera para que siga así); y, con respecto al curro: todo va como la seda. Muchísimo mejor de lo que pensaba. He mejorado mi técnica de dibujo, he publicado un montón de libros nuevos, he formado parte de equipos de estudios de juegos de mesa creando desde prototipos hasta el arte final y concept art de tarjetas, tableros y cajas. He conocido gente muy interesante, nuevos compis de curro y no puedo estar más que agradecida por estas oportunidades que me están ofreciendo. También hay otra noticia muy importante para mí: y es que voy a empezar a publicar La corona de Araelle en breves. Para quien necesite contexto, La corona de Araelle es una historia que llevo escribiendo desde 2011. He estado soñando con ella todos estos años, he escrito un montón de cuadernos, tengo .docs llenos de información y, haciendo una recopilación, podría decir que tengo unas 1000 páginas de texto (entre los relatos, las fichas de personajes, las descripciones de los sitios y otras notas…). Sí que es verdad que estoy releyéndolo todo y modificando algunas cosas, porque Araelle ha crecido a la vez que yo. Y recuerdo que esta historia iba a ser mucho más violenta y ahora es más sana. Tiene sus luces y sombras, pero es algo que me representa mucho más que antes. Pues bien. Allá por 2019, con eso de que empecé a estudiar ilustración, decidí hacer un capítulo piloto y algunas páginas del primer capítulo para ver qué tal funcionaría como cómic (en principio iba a ser una novela, pero creía que sería mejor y más interesante que fuera más visual). Y así hice. Por aquel entonces estaba con un profesor que decía que dibujaba cómics, así que pensé que sería una idea genial explicarle un poco lo de Araelle y las páginas que hice. Me quitó la ilusión de un plumazo soltándome que abandonara la idea y que mejor me dedicara a otra cosa (esta misma persona estuvo también ninguneándome durante todo el curso hasta el punto que, cuando nos dijo las notas, soltó que había gente como yo que no se merecía la nota que tenía, pero que se la tenía que poner porque habían trabajado más horas que el resto, así que, bueno…). Afortunadamente, no me quitó las ganas de dibujar… pero sí de seguir con lo de Araelle porque me dejó bien claro que era tan malo que no merecía la pena continuar… Y hablándolo con gente y tal… y viendo que este verano era tranquilo, a mediados de agosto decidí darle otra vuelta a lo de Araelle y volver a empezar desde cero. Nuevas páginas, (casi) nueva historia y personajes modificados (ahora son más variados, con personalidades diferentes y cada uno tiene su propia trama). Tengo todos los personajes diseñados, el guion del nuevo cómic está escrito hasta el capítulo 17 o así y dibujados… llevo el capítulo 0 y casi la mitad del 3. Llevo un total de 49 páginas. Ya tiene fecha de publicación marcada en el calendario: el 7 de enero y, en principio, subiré dos páginas a la semana (aunque es probable que, en algún momento, tenga que bajar el ritmo por cuestiones de trabajo, pero, de momento, podemos ir a dos por semana). Me hace tremenda ilusión, como os digo, así que espero que os guste tanto como a mí creando esta historia que me ha acompañado todos estos años. Volviendo al tema del trabajo: Este año ha sido muy interesante. Hace una semana o así hice un análisis de los resultados de la oleada de septiembre de portfolios y ha ido mucho mejor de lo que pensaba. He conseguido nuevos clientes, tengo varios contactos que me recuerdan de otros años (incluso, como he comentado, me han dado consejos para mejorar mi ilustración para poder colaborar con ellos directamente, cosa que me gustó una barbaridad) y nuevos contactos que ya me tienen fichada para el futuro. Sigue entrándome trabajo y eso que llevo siendo autónoma casi 4 años y no ha habido más que subida. Estoy súper contenta y orgullosa de mí misma por haber sido tan constante y haberme esforzado tanto durante tanto tiempo (porque todo esto ya lo estaba planeando varios años antes de dar el paso: fui a incubadoras de empresas que me asesoraron con el tema de autónomos; tuve varios profesores que me dieron consejos para saber cómo empezar a buscar trabajos y, sumado a que ya tenía experiencia en montar CVs, entrevistas y tal…). También he llevado un informe de las respuestas que he ido recibiendo y es que han sido tan bonitas y positivas que me he escrito las mejores en un .txt para que, cuando me dé el síndrome del impostor, pueda leerlos y decir: Mira lo que te dije gente profesional que se dedica a lo tuyo. Míralo. No son randoms cualquieras. Son CEOs, son

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Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2

Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2 ¡Buenas! Os traigo la segunda parte de mi experiencia estudiando ilustración. Esta vez, es algo personal. Pero antes, tengo que meter algo de contexto. A raíz de que no estaba bien visto que estudiara Bellas Artes, decidí formarme en otra profesión que me gustaba: la robótica. Pero luego vi el temario que tenía la robótica y mi cerebro se murió. Así que opté por estudiar informática. Me gustaba mucho (y me gusta) ayudar a la gente y creía que la informática me daría oportunidades para poder independizarme. Y sí, así fue. Fue duro, porque justo, justo terminé los estudios en plena crisis de 2009, por lo que mis trabajos eran proyectos que duraban muy poco (unos pocos meses), pero, poco a poco, me fui forjando cierta reputación en la informática y, con mucho esfuerzo, llegué a ser técnica de sistemas. Desgraciadamente, se acumularon muchas experiencias negativas: machismo (desde el atender a usuarios y que me rechazaran porque “querían un informático de verdad” hasta ganar la mitad que mis compañeros varones porque patata), mal trato por parte de usuarios y jefes, y explicar y documentar programas y protocolos y que nadie, absolutamente nadie, supiera valorarlos y usarlos correctamente… Pues, al final, acabé con una depresión enorme. Hasta el punto de tener que medicarme para poder lidiar con el día a día. Pero, tras toda esa oscuridad, se alzaba una pequeña luz. Y vi que era factible el costearme los estudios mientras trabajaba. Así, me aceptaron en ESDIP para estudiar el master de Ilustración… pero la versión light, es decir, sólo iría a clase los sábados. Cierto es que aprendí un montón, conocí gente fantástica y tuve varios profesores que, aunque creo que no me recuerden, los tengo en muy alta estima. Pero creo que podría haber aprendido más si hubiera podido ir entre semana en vez de los sábados. Esto lo noté cuando pude apuntarme al master de Ilustración digital entre semana, que mis compañeros tenían más conocimientos que yo. Aun así, aprendí mucho y confirmaron algo que me animó mucho: todo lo que había ido aprendiendo por mi cuenta no ha sido perder el tiempo. Bien era cierto que tenía que mejorar, pero las bases eran bastante sólidas. Así que me tiré los dos primeros años del master aprendiendo ilustración tradicional. Durante el segundo año, además, me apunté al master de Creación de personajes y color digital, donde aprendí muchísimo, sobre todo de color digital. Ya, por último, cursé el master de ilustración digital, donde tuve que apretar las tuercas para estar a la altura que el resto de mis compañeros que iban a clase entre semana. Ni os podéis hacer una idea de la cantidad de malabares que tuve que hacer para poder entregar los ejercicios a tiempo más los extras que me imponía para mejorar. Como punto a destacar, decir que, como proyecto de fin de master, presenté tres libritos relacionados con Dungeons and Dragons: los libros de master y jugador de una campaña llamada “Bajo el cerro de los buitres” y el libro de arte, con todas las pruebas de color, siluetas, etc. Y, como recuerdo, lo imprimí todo. Gustó tanto que incluso vendí alguna copia y todo. Ojo. Consideré que ya tenía una buena base, así que busqué formación que me pudiera ayudar a enfocar todo lo que sabía hacia alguna de las metas que tenía en mente: editorial, juegos de mesa, videojuegos y cómics. Al final, me decanté por editorial y publicidad. Y, la verdad, fue una muy buena experiencia. Tuve un profesor al que admiro mucho, porque me dio muchísimos ánimos para continuar luchando por mi sueño de ser autónoma. En Editorial, aprendimos varios tipos de ilustración: ilustración didáctica (más infantil), ilustración narrativa, ilustración científica, cubiertas de libros, diseño de personajes, cómics, álbumes ilustrados y juegos de mesa. Como os podéis imaginar, me lo pasé pipa con cada uno de los proyectos que tuvimos que preparar. En Publicidad no me lo pasé tan bien porque fue donde conocí al que es ahora mi archienemigo: la ilustración vectorial. No puedo con la ilustración vectorial. No me gusta la ilustración vectorial. Pero hice proyectos muy interesantes, como diseño de carátulas de CDs, logotipos, mascotas de empresa, packaging, retratos… y he de confesar que, para este tipo de trabajos, lo mejor es utilizar la ilustración vectorial. ¿Y por qué? Pues por varios motivos: Cuando trabajas con vectores, puedes redimensionar la ilustración sin apenas perder calidad. Los diseños que se crean son muy exactos, por lo tanto, a la hora de cortarlos con láser, no suelen dar problemas. Hablaré de la ilustración vectorial en otra ocasión. Terminaré con este bloque de aprendizaje con la siguiente y última entrada. Puedes leer la anterior parte aquí. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Lápices y grafitos I

Arte tradicional: Lápices y grafito I Hoy vamos a hablar de dos materiales bastante fáciles de usar y mantener, y además, económicos. Te pueden valer si estás empezando a ilustrar y no sabes por dónde empezar:   LÁPICES Y GRAFITOS El grafito o lápiz, es la herramienta más fácil de usar, ya que… ¿quién no ha usado un lápiz? Además de sernos muy familiar, por su forma, peso y tamaño es muy manejable, se borra con facilidad y no requiere tener un pulso excepcional para ser utilizado. Existen dos tipos de dureza: H: Viene del inglés “hard” (duro). Son lápices que dejan poca huella en el papel. Ideal para primeros esbozos, líneas de guías de acuarelas, pintura y dibujo técnico. Cuando mayor es el número mayor es su dureza. HB: Lápiz de mina mezcla entre blando y duro, podemos decir que es el 0 en la escala tirando a blando. Es el más usado para tomar notas ya que permite una escritura consistente y clara sin dejar marca en el papel. F: Es un lápiz de mina firme, variante del HB tirando a duro. B: Viene del inglés “black” (negro). Son lápices blandos y se consiguen un negro más intenso. Cuanto mayor es el número más blanda es la mina. Se recomienda para sombrear. Básicamente, se puede dibujar con lápices de grafito de varias maneras: Con la punta podemos crear tramados (superficies creadas a partir de líneas de distinto grosor y separación). Dependiendo de la presión y del grado de dureza, pueden variar de color desde un tono muy claro hasta uno más intenso. Con la mina del lápiz tumbada, podemos sombrear. Estas son las marcas de lápices que he utilizado durante todo este tiempo: Derwent: Son unos lápices exquisitos. Tienen una gama desde el 9H hasta el 9B. Spectrum: No, no hay que confundir esta marca con la consola. Son los lápices que más he usado. También uso portaminas de grafito, concretamente el 0,5 con minas 2H y HB. Lo bueno de estos portaminas es que en la parte superior puedes girar el enganche para marcar qué tipo de minas contiene. Pero no solamente hay lápices cuya mina es negra. También existen los lápices de colores. Se utilizan exactamente igual que los de grafito comunes, solo que estos últimos se pueden encontrar en un gran abanico de colores. Os voy a mostrar con qué lápices de colores suelo trabajar: Tri-Tone: Son unos lápices especiales, ya que están formados por tres tonos. Apenas los he usado porque me son difíciles de encontrar, pero son preciosos. Faber-Castell: Estos son los lápices acuarelables que más he usado. Al tener poco espacio en mi mesa para trabajar, los usaba más que mis propias pastillas. Dejan un color bastante intenso. Prismacolor: Mi estuche de lápices de colores favorito. Sin duda alguna. El color se extiende muy bien por el papel y tiene una gran variedad de colores. El problema está en que mi estuche llegó defectuoso y tengo lápices agrietados. Nyoni: Es una marca china de lápices acuarelables. Tienen un color muy intenso y son bastante buenos. Además, en este ámbito también tenemos lápices de colores acuarelables, es decir, que son solubles al agua. Funcionan igual que los rotuladores acuarelables que os hablé hace un tiempo, solo que es en formato lápiz. La verdad, es que son bastante cómodos, ya que el resultado final se asemeja bastante a las acuarelas tradicionales. Lo importante a la hora de utilizar estos materiales es que la punta esté afilada. Evitarás la necesidad de apretar y, por ende, que la ilustración parezca más profesional. Se puede afilar con un sacapuntas normal (recomiendo los de hierro) o con un cúter o algo afilado. Otra anotación importante que hay que dar es que hay que mimar mucho los lápices. Son instrumentos muy delicados que, si sufren algún golpe, se pueden agrietar. Cuando esto pasa, la mina de su interior se va a partir constantemente cuando estés utilizando ese lápiz en particular. Los borradores también son una herramienta complementaria muy útil. Los que más he usado son estos: Milan: Los borradores de miga de pan de toda la vida. Los llevo usando desde infantil y me parecen maravillosos, sobre todo los de 430 (los cuadrados, vamos). Borradores de goma moldeable de Faber Castell: Para quien no sea qué es esto, se trata de un borrador que, a simple vista, parece un chicle. Puedes moldearlo para llegar a zonas complicadas de la ilustración. Staedtler: Tengo un portaborrador que ha estado conmigo desde hace, mínimo, una década. Es muy práctico para dibujar fuera de casa. Con respecto al papel, recomiendo un papel prensado en frío. Aunque tiene una superficie algo rugosa, no es para nada molesta a la hora de trabajar con grafito. Este tipo de papel se puede encontrar tanto en color blanco como en otros tonos. De todas maneras, tanto los carboncillos como los lápices se agarran bastante bien en cualquier tipo de papel. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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