Psicología del color, parte 2

Psicología del color, parte 2

Tal y como prometí, vamos a continuar con este temario tan interesante que he titulado

LA PSICOLOGÍA DEL COLOR

Hoy vamos a ver el resto de colores que nos faltan: 

Verde

El verde representa la juventud, la esperanza, la nueva vida, al frescor y la naturaleza. Es el color de la primavera y de la vegetación. El verde da buena suerte y está lleno de optimismo. Induce, además, a la relajación y al bienestar.

 
Sin embargo, como en el resto de colores, tiene connotaciones negativas. No olvidemos que el verde es el color del veneno y lo tóxico. Se asocia a la envidia, la cobardía y a la enervación.

Morado

El morado es el color de la sofisticación y la elegancia. El morado está asociado con la realeza; representa la sabiduría, la imaginación, la locura, la creatividad, el misterio y la magia.

 
Como rasgos negativos, el morado representa la introversión, la decadencia y la supresión.

 
Como curiosidad, el morado en el cristianismo está relacionado con el arrepentimiento y el recogimiento. En Oriente está asociado al vicio y al mal. En otros sitios, como Venezuela y Turquía, el morado es el color del luto.

Rosa

El rosa es el color de la dulzura, de la delicadeza, de la amistad y del amor puro. Se puede asociar con el amor altruista y verdadero: es el color del romanticismo, del encanto, la belleza y de la calma.

 
Con puntos negativos, está asociado a la debilidad física, la vulnerabilidad y la superficialidad.

 
Y, culturalmente, está asociado a lo femenino, cosa que, personalmente, espero que eso cambie pronto. Sin embargo, esto no siempre fue así. Hace poco más de 100 años, el rosa era el color de los chicos, y el azul, el de las chicas. Y esto cambió cuando allá en los años 30, los hombres empezaron a vestirse con colores oscuros y las mujeres con colores claros; y ya a partir de los años 50, se consideró que el rosa era el color de la feminidad.


Gris

El gris, comúnmente, se asocia a la tranquilidad, la experiencia y la objetividad. También es el color de la paz y la elegancia.

 
Como connotaciones negativas, el gris puede simbolizar la ambigüedad, la tristeza, el aburrimiento, la indecisión y la resignación.

 
En otras culturas, como el cristianismo, el gris es el color de la resurrección y la esperanza.

Negro

El negro es un color bastante complejo de analizar, ya que tiene muchas connotaciones tanto positivas como negativas en diferentes culturas, aunque, normalmente, predominan estas últimas.

 
El negro se asocia a la muerte, a la destrucción y lo malvado. Suele ser un color depresivo, triste, negativo y pesimista. Es el color del misterio y lo desconocido y, en algunas culturas, como en el Antiguo Egipto representa la fertilidad y el crecimiento.


Personalmente, creo que la psicología del color es algo bastante más complicado, ya que esta percepción depende si vives en la zona occidental o en la zona oriental. Por lo que, si queremos transmitir algún tipo de reacción, hay que tener en cuenta este detalle. Para los occidentales, por ejemplo, el color asociado a la muerte es el color negro, pero para otras culturas es el blanco. El rojo es, para nosotros, el color de la advertencia, mientras que para los orientales es el color de la buena suerte y de la buena fortuna.

 
De todas maneras, a la hora de diseñar cualquier elemento, bien sea un logotipo o un personaje, debemos tener en cuenta estos pequeños cambios.

Arte tradicional: Tintas I

Arte tradicional: Tintas I ¡Muy buenas! Hoy voy a hablaros de otra de mis técnicas favoritas: LAS TINTAS La tinta es una técnica húmeda que se aplica con un pincel, una plumilla, etc. Se sabe que se lleva usando desde 2697 a.C. en China, pero en otros países y regiones como India, Egipto, Mesopotamia, Grecia y Roma se usaba la tinta para producir textos y dibujos en papiros y pergaminos. Existen varios tipos de tinta: vegetales, minerales, e incluso de animales (la tinta del calamar, también conocida como sepia), pero la más conocida es la tinta china, la cual se obtiene al desleír el pigmento negro en agua y añadiendo alcanfor y goma laca. Sin embargo, la tinta china no solamente es negra. Actualmente se fabrican en diferentes colores que dan tonos muy interesantes e intensos. Hay una técnica especial china de tinta que se llama sumi-e. Esta técnica surgió en China en el siglo VII y fue llevaba a Japón por monjes budistas. La principal característica de esta técnica es que no existen bocetos previos y el artista reproduce, con pinceladas sueltas, cualquier tipo de ilustración. Otra peculiaridad es que, aunque normalmente se usa tinta monocromática (tinta negra), existe la posibilidad de añadir algún tono gris aplicando la aguada (añadir agua). Con el sumi-e se suele ilustrar lo que en arte chino se conoce como Los cuatro nobles o los cuatro caballeros, que son: el ciruelo, la orquídea, el bambú y el crisantemo, representando las cuatro estaciones del año: el ciruelo es el invierno; la orquídea, la primavera; la primavera, el bambú; y el crisantemo, el otoño. Hay dos tipos de tinta muy importantes y que hay que diferenciar claramente: Solubles al agua: Si aplicas agua o usas una técnica húmeda, la tinta se va a correr por toda la zona que esté húmeda. Ten cuidado si, por ejemplo, vas a ilustrar algo con técnica mixta (por ejemplo, tinta y acuarela), porque se puede ir todo al traste, incluso si la tinta está seca. En ese caso, tienes dos opciones: O primero coloreas con la técnica húmeda y luego entintas. O bien, entintas con una tinta impermeable y luego coloreas con la técnica húmeda. Impermeables: Son los que, una vez que se aplican, si usas una técnica húmeda, no se va a expandir por el agua. Van a permanecer ahí. Y luego tienes marcas de tinta para dar y tomar. He aquí algunos de las que suelo usar: Winsor & Newton: Tiene una magnífica gama de tintas impermeables de colores a precio bastante asequible. Art Creation: De esta marca me regalaron un bote de medio litro de tinta negra hace tres años y aún no la he terminado de gastar. Cunde muchísimo y es impermeable. Liquitex: Probé esta tinta para el Inktober de 2021 y, la verdad, quedé muy sorprendida. Se trata de tinta acrílica, lo que permite un color mucho más intenso que la tinta convencional y, al ser acrílica, es impermeable. Tinta Parker: Esta es la que llevo más tiempo usando. Es soluble al agua y, cuando se le aplica agua, la tinta se oxida y crea colores muy interesantes y aleatorios, ya que la tinta se oxida. Aparte de la tinta, necesitas una herramienta para aplicar esta tinta. Antes de hablar de dichas herramientas, debo explicar los tipos de trazo que se pueden hacer con ellos: Trazo duro: Es un trazo uniforme, que no varía nunca, aunque ejerzas presión. Trazo blando: El trazo varía según la presión sobre el papel. Para jugar con los trazos, existen tres tipos de herramientas: La caña hueca: La probé estando en clase y no me gustó demasiado. Simplemente es una caña de bambú con un corte a bisel. Pinceles: Mis pinceles, al igual que con las acuarelas, son de cerdas sintéticas. Tengo un pack especial que utilizo solo para tintas, y tienen distintos grosores y formas. Plumas: Es la herramienta que más uso con la tinta. Actualmente utilizo un palillero (base donde se sujetan las plumillas) Tachikawa T-40 con plumillas de distintos modelos: Maru Hard 280 (para trazos finos y muy precisos), School 240 (con un trazo duro y medio) y G Model 240 (trazo grueso y bastante blando). También hay plumas que vienen con su propio cartucho de tinta, perfecto para cuando no estás en casa o dibujas al aire libre. Luego también tienes rotuladores calibrados o rotring (así se han llamado en mi casa a este tipo de rotuladores) que son de tinta impermeable y se pueden usar también para entintar. Al igual que con las plumas y los pinceles, existen distintos grosores y distintos tipos de trazo. Las marcas que más he usado son las siguientes: Staedtler: Me llevan acompañando desde secundaria, cuando hacía dibujo técnico. Todos tienen un trazo duro y los grosores varían según el calibrado que escojas. Neopiko: Son parecidos a los Staedtler. Tienen un trazo duro y los grosores varían según el calibrado que escojas. Sakura: Rotuladores calibrados con distintos tipos de trazo. Casi todos son de trazo duro, pero hay alguno que tiene un trazo más blando. Uni PIN: Rotuladores calibrados de trazo duro, pero con distintos grosores. Tombow: Rotuladores calibrados con distintos tipos de trazo. Casi todos son de trazo duro, pero hay alguno que tiene un trazo más blando. Edding: Rotuladores de trazo duro. A pesar de tener distintos grosores, estos suelen ser más anchos que los rotuladores normales. Los utilizo para cubrir zonas de negro de manera rápida y eficaz (si no tengo tinta y pinceles a mano). Pentel: Rotuladores que probé mientras estudiaba ilustración y que me chiflaron. Son rotuladores calibrados con distintos tipos de trazo. Casi todos son de trazo duro, pero hay alguno que tiene un trazo más blando. Kuretake: Estos los descubrí gracias a marido, que me regaló uno y me gustó bastante. Tiene varias puntas y grosores. Con respecto al papel, se recomienda uno cuyo gramaje no sea inferior a los 150-180 g/m² y se recomienda que esté libre de ácido. ¿Y eso?

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Tutorial: Introducción a la iluminación

Introducción a la Iluminación ¡Muy buenas! Hace mucho que no me paso por el blog. ¿Qué tal todo? ¡Espero que estés bien! Hoy me gustaría introducirte a  LA ILUMINACIÓN Una ilustración mejora muchísimo si tiene una iluminación correcta. Para ello, debemos observar cómo se comporta la luz cuando se expone a distintos elementos. Porque la luz no refleja igual si se proyecta sobre un capó de un coche o unas cortinas de terciopelo. Tampoco se comportará igual si esta luz es potente y clara o si es oscura. Hay muchos factores que hay que tener en cuenta a la hora de iluminar un objeto, pero la más importante es esta: Si observamos, por ejemplo, esta bola de plástico, vemos que, si ponemos un foco en un lado, se detectan varias partes. Tenemos la máxima luz, el medio tono, una media sombra, la máxima sombra (o terminador) y la luz reflejada. Y te podrás preguntar: pero María, hay algo que no entiendo. Si se supone que en el suelo la sombra tiene que ser más oscura, ¿por qué es más clara que la parte del medio? Bueno, pues esto es por el contraste. Es cierto que debería ser más oscuro, pero hay otra luz que muy pocas veces se tiene en cuenta y que existe y está ahí: la luz reflejada. Esta luz es menos potente que no es directa. Recordemos que la superficie donde el objeto descansa también está hecha de un material, un color, una textura, y no siempre se comportará igual. Cuando la luz impacta contra la superficie, puede pasar dos cosas: o ser reflejada o absorbida por ella. Todo esto depende del color de dicha superficie. Un objeto blanco, por ejemplo, reflejará toda la luz por igual, pero si la luz blanca impacta contra una superficie roja, solamente veremos que las ondas de luz rojas se reflejarán. Esto es llamado “radiancia” y es el responsable de que los colores de objetos adyacentes produzcan un efecto uno sobre otro. Ojo, la radiancia, en la gran mayoría de las ocasiones, es algo muy, muy sutil. Para que sea visible, hay que inyectar una cantidad de luz y a una distancia súper corta. O estar hecho de plutonio. Para poder iluminar de manera correcta, hay que tener en cuenta dos factores muy importantes: El tipo de iluminación: Nos tenemos que plantear qué foco de luz es el que vamos a usar. ¿Es luz ambiental? ¿Está en un sitio cerrado o en el campo? ¿Hay nubes? ¿Se está iluminando con una vela o una linterna? ¿Hay más de un foco de luz? Dirección: La dirección de la luz se podría resumir en dónde está situado el foco de luz. Iluminación frontal: Es la que está justo enfrente. Es decir, el foco está entre nosotros y el objeto. Es poco recomendable porque las sombras prácticamente desaparecen, lo que da una sensación de que la imagen es plana. Iluminación lateral: Es la más utilizada, porque es perfecta para definir la forma y la textura de los objetos. Además, da una sensación de tridimensionalidad y las sombras dan el contraste necesario para definir volúmenes. Iluminación trasera: También llamada retroiluminación es aquella en la que el foco está detrás del objeto. Este tipo de iluminación ocultará algunas partes del objeto, por lo que este tipo de iluminación se utiliza, sobre todo, para crear un ambiente de suspense y misterio. Iluminación desde arriba o cenital: El foco está justo en la parte superior del objeto. Un ejemplo muy claro de este tipo de iluminación es la luz solar al mediodía. Dependiendo de la intensidad, puede crear suspense, ya que cuanto más fuerte sea la luz, más densas serán las sombras. Iluminación desde abajo: Este tipo de iluminación es la menos frecuente, ya que las sombras se invierten y queda raro. Ayuda muchísimo el dibujar una flecha que indique de dónde viene la luz, ya que da una visión concreta y es de gran ayuda si, en un futuro, trabajamos con otros equipos, como, por ejemplo, animadores. Y si enfocamos esto en algo práctico como, por ejemplo, en un rostro, vemos que hay bordes difusos en toda la cara, salvo en varias zonas, donde se proyectará aún más sombras: nariz, pómulo, cuello, barbilla… proyectarán más sombras porque están más cerca de la luz. Pero ya profundizaremos más en un futuro.  ¡Espero que te haya servido de ayuda esta pequeña introducción! Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Tres años como ilustradora profesional

Tres años como ilustradora profesional: lo que he aprendido (y lo que nadie comenta) Hoy hace exactamente 3 años me di de alta como autónoma. Tres años en los que, literalmente, no he parado de trabajar ilustrando todo proyecto que caía en mis manos: ilustración infantil, juvenil o YA (young adult o público juvenil); juegos de mesa; concepts para videojuegos; packaging; logotipos; elementos de Twitch… Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Nada fácil. Cuando era pequeñita y me preguntaban qué quería ser de mayor, sólo pensaba en trabajos en los que podía crear algo de la nada con mis manos: carpintería (lo único cercano a la carpintería han sido la fabricación casera con contrachapado de armas de cosplays y los montajes de muebles de Ikea… bueno, y alguna balda casera) o soplar vidrio (que descarté casi al momento por mi asma crónica. Pensé: “si inflando globos me ahogo… imagínate soplando vidrio). También me planteé dedicarme a la robótica, ya que los animatrónicos y el tema de robots y, en general, cualquier cosa que se pueda controlar por remoto me parece una absoluta maravilla… el problema estaba en que, en esa época, sólo podía acceder a la robótica con una carrera… y yo no era precisamente muy ágil con los números (bueno, ni lo soy)… Y, por último, tenía mi piedra angular, mi razón de ser: la escritura y la ilustración. Pero ah. Podía dibujar muy bonito cuando era pequeña, pero, parecía, que no lo suficientemente bien como para poder dedicarme a ello profesionalmente. “El arte no es una profesión que me iba a dar de comer”. Y creedme cuando os digo que esa no sería la última vez que lo iba a oír en mis 37 años de existencia. Al final, me incliné por la informática. Por un error estúpido mío (por las prisas porque no me dieron las notas de selectividad hasta más tarde porque solicité una doble revisión; por vergüenza porque no iba a cursar una carrera y era la deshonra de la familia; y por tener una presión encima desde los 16 con que tenía que conseguir un trabajo para mantener a mi familia), en vez de acabar en programación, acabé en sistemas y, bueno… 10 años trabajando como informática (no voy a entrar en detalles porque paso, pero vamos, he picado tecla, creado campus virtuales, FAQ para empleados, he creado y mantenido webs de todo tipo, dado soporte como CAU y como Sistemas… y Redes, y también me he dedicado a Implantación… en fin, cosas). Pero la ilustración siempre ha estado ahí presente. Siempre que podía dibujaba con un lápiz y un papel: en el metro, en el bus, mientras comía… No podía sacarme esa espinita. Hasta que, al final, pude formarme para dedicarme a la ilustración. Pero bueno, no me voy a meter otra vez aquí porque esto ya lo hablé en otros tres posts: https://isilmoonkiller.com/mi-experiencia-estudiando-ilustracion/ https://isilmoonkiller.com/experiencia2/ https://isilmoonkiller.com/recomendaciones-2/ Aquí hemos venido a hablar de qué he aprendido en estos tres años. Debo recalcar que esta es mi experiencia personal y no significa que, si tienes otra experiencia diferente a la mía, no sea válida ni nada por el estilo. Como diría Umbral: aquí he venido a hablar de mi libro (oh, la vejez… ya tenía 5 añitos cuando pronunció esa mítica frase…). Y en mi libro hablo de algo tan simple como: esto no ha sido nada fácil. Ni lo está siendo. Lo disfruto un montón, pero, muchas veces, pienso que este mundo es injusto y debes tener cientos de conocimientos para tener una vaga sensación de que no eres tan inútil: debes saber dibujar/diseñar (obvio, por otro lado), debes tener don de gentes (y no es fácil de gestionar cuando tienes miedo escénico, a hablar en público y a la gente en general), debes ser un hacha en redes sociales, tener tiempo para actualizar y mantener tus tiendas online, preparar cursos y tutoriales, tener tu propia cartera de clientes, preparar facturas, mandar presupuestos… Básicamente el trabajo de ser ilustradora consiste en, en el 70%, no dibujar. Antes de meterme en este fregado, estuve más de 5 años preparando el terreno. No sólo con mi formación, sino estudiando estilos de ilustración, creando estudios de mercado, analizando editoriales, compañías y estudios en los que podría ofrecer mis servicios. He estado preparando un montón de planes alternativos por si algo salía mal… Y, hasta ahora, parece que todo me ha funcionado sorprendentemente bien. Mejor de lo que me esperaba, así en general. He dibujado más de 30 libros, más de 20 han sido publicados (el resto están en imprenta), he diseñado más de 50 cajas para juegos de mesa de todo tipo, decenas de tableros de mesa con sus tokens y fichas correspondientes, ni se sabe la cantidad de manuales, unas 21 cartas de TTRPG y maquetado cientos de ellas, he colaborado en R. Talsorian Games con 8 logotipos, he preparado decenas de logos con sus correspondientes manuales corporativos y mascotas, he diseñado una decena de monedas conmemorativas, he participado en varios concept art para videojuegos; me han hecho una entrevista de trabajo y revisión de portfolio los de Blizzard, recibiendo felicitaciones y todo… Y, definitivamente, no ha sido fácil. Sí, siempre hace ilusión ver cómo hay quien confía en ti para su proyecto. Es algo que me alegra el alma. Pero lo que pocos ven es que, muchas veces, me tiro trabajando unas 10-14h al día, incluidos fines de semana, porque, como he dicho antes, no todo el trabajo es dibujar. Pero si te tiras dibujando 10 h al día… ¿cuándo editas esos vídeos de Tiktok o Instagram? ¡No te olvides que X día es X evento en redes sociales, así que deberías participar para tener algo de visibilidad! ¡El antivirus no te deja enviar correos! (casi un mes me tiré con esa incidencia con mi antivirus y mi servidor de hosting…). Y no, no es fácil. Es triste, pero en este mundo, es muy importante hacer malabares, ser conscientes de los tiempos de

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Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2

Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2 ¡Buenas! Os traigo la segunda parte de mi experiencia estudiando ilustración. Esta vez, es algo personal. Pero antes, tengo que meter algo de contexto. A raíz de que no estaba bien visto que estudiara Bellas Artes, decidí formarme en otra profesión que me gustaba: la robótica. Pero luego vi el temario que tenía la robótica y mi cerebro se murió. Así que opté por estudiar informática. Me gustaba mucho (y me gusta) ayudar a la gente y creía que la informática me daría oportunidades para poder independizarme. Y sí, así fue. Fue duro, porque justo, justo terminé los estudios en plena crisis de 2009, por lo que mis trabajos eran proyectos que duraban muy poco (unos pocos meses), pero, poco a poco, me fui forjando cierta reputación en la informática y, con mucho esfuerzo, llegué a ser técnica de sistemas. Desgraciadamente, se acumularon muchas experiencias negativas: machismo (desde el atender a usuarios y que me rechazaran porque “querían un informático de verdad” hasta ganar la mitad que mis compañeros varones porque patata), mal trato por parte de usuarios y jefes, y explicar y documentar programas y protocolos y que nadie, absolutamente nadie, supiera valorarlos y usarlos correctamente… Pues, al final, acabé con una depresión enorme. Hasta el punto de tener que medicarme para poder lidiar con el día a día. Pero, tras toda esa oscuridad, se alzaba una pequeña luz. Y vi que era factible el costearme los estudios mientras trabajaba. Así, me aceptaron en ESDIP para estudiar el master de Ilustración… pero la versión light, es decir, sólo iría a clase los sábados. Cierto es que aprendí un montón, conocí gente fantástica y tuve varios profesores que, aunque creo que no me recuerden, los tengo en muy alta estima. Pero creo que podría haber aprendido más si hubiera podido ir entre semana en vez de los sábados. Esto lo noté cuando pude apuntarme al master de Ilustración digital entre semana, que mis compañeros tenían más conocimientos que yo. Aun así, aprendí mucho y confirmaron algo que me animó mucho: todo lo que había ido aprendiendo por mi cuenta no ha sido perder el tiempo. Bien era cierto que tenía que mejorar, pero las bases eran bastante sólidas. Así que me tiré los dos primeros años del master aprendiendo ilustración tradicional. Durante el segundo año, además, me apunté al master de Creación de personajes y color digital, donde aprendí muchísimo, sobre todo de color digital. Ya, por último, cursé el master de ilustración digital, donde tuve que apretar las tuercas para estar a la altura que el resto de mis compañeros que iban a clase entre semana. Ni os podéis hacer una idea de la cantidad de malabares que tuve que hacer para poder entregar los ejercicios a tiempo más los extras que me imponía para mejorar. Como punto a destacar, decir que, como proyecto de fin de master, presenté tres libritos relacionados con Dungeons and Dragons: los libros de master y jugador de una campaña llamada “Bajo el cerro de los buitres” y el libro de arte, con todas las pruebas de color, siluetas, etc. Y, como recuerdo, lo imprimí todo. Gustó tanto que incluso vendí alguna copia y todo. Ojo. Consideré que ya tenía una buena base, así que busqué formación que me pudiera ayudar a enfocar todo lo que sabía hacia alguna de las metas que tenía en mente: editorial, juegos de mesa, videojuegos y cómics. Al final, me decanté por editorial y publicidad. Y, la verdad, fue una muy buena experiencia. Tuve un profesor al que admiro mucho, porque me dio muchísimos ánimos para continuar luchando por mi sueño de ser autónoma. En Editorial, aprendimos varios tipos de ilustración: ilustración didáctica (más infantil), ilustración narrativa, ilustración científica, cubiertas de libros, diseño de personajes, cómics, álbumes ilustrados y juegos de mesa. Como os podéis imaginar, me lo pasé pipa con cada uno de los proyectos que tuvimos que preparar. En Publicidad no me lo pasé tan bien porque fue donde conocí al que es ahora mi archienemigo: la ilustración vectorial. No puedo con la ilustración vectorial. No me gusta la ilustración vectorial. Pero hice proyectos muy interesantes, como diseño de carátulas de CDs, logotipos, mascotas de empresa, packaging, retratos… y he de confesar que, para este tipo de trabajos, lo mejor es utilizar la ilustración vectorial. ¿Y por qué? Pues por varios motivos: Cuando trabajas con vectores, puedes redimensionar la ilustración sin apenas perder calidad. Los diseños que se crean son muy exactos, por lo tanto, a la hora de cortarlos con láser, no suelen dar problemas. Hablaré de la ilustración vectorial en otra ocasión. Terminaré con este bloque de aprendizaje con la siguiente y última entrada. Puedes leer la anterior parte aquí. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Acrílicos I

Arte tradicional: Acrílicos I ¡Buenas! Hoy vamos a hablar de una técnica que, aunque no la domino bien, creo que es interesante hablar de ella. ACRÍLICOS Los acrílicos (o látex) son pinturas plastificadas que se secan muy rápido. Son solubles al agua, sí, pero, una vez que se secan, son resistentes a la misma. Las primeras pinturas acrílicas datan de la década de 1950 y se desarrollaron paralelamente tanto en Italia como en Estados Unidos. Si buscas unos colores brillantes y no tienes tiempo para esperar mientras se seca la pintura, los acrílicos son lo que estás buscando. Como he comentado, no es una técnica que domino bien, ya que las empecé a utilizar un poco en serio durante mi segundo año de ilustración. Y, desde entonces, creo que habré pintado con ellas unas pocas veces más. No es que me disguste, pero sí creo que necesito más práctica, por lo que tengo varios ejercicios de prueba por ahí, pero pocas piezas terminadas por completo. Puedes encontrar pintura acrílica en dos formatos: en frasco y en tubo. He probado ambas y, sinceramente, prefiero en tubo. Controlo más las cantidades de pintura que gasto para hacer mezclas y son más fáciles de transportar. Sin embargo, encontré un apaño perfecto para las pinturas acrílicas en frasco: compré unos botes pequeños con pitorritos muy finos y los uso como frasquitos. Así, puedo controlar también las cantidades que uso, son más cómodos de transportar y, al ser transparentes, si veo que se me va agotando, cojo el frasco original y relleno el pequeño. Es bastante práctico, la verdad. Al no haber usado tantos acrílicos, solamente he probado dos marcas: Garvi: Estos son los que me proporcionaron la escuela ESDIP. Este set no tiene muchos colores, pero puedes crear los que necesites haciendo las mezclas necesarias. La verdad, no necesitas muchos más tonos que estos para hacer todas las mezclas que quieras. Art Creation: Me hice con estos acrílicos de tubo porque, al tener tan poco tiempo de clase, no quería perderlo haciendo mezclas y luego perder dicha mezcla porque, recordemos, el acrílico se seca muy rápido. En este estuche hay bastantes colores que me simplificaban un poco el trabajo a la hora de realizar mezclas. Como nota importante, he de decir que, cuando hagáis mezclas, no las hagáis en una superficie que tengáis mucho cariño, porque es prácticamente imposible quitar los pegotes una vez que se secan. A mí me recomendaron utilizar platos desechables, pero lo que tengo es una paleta donde solamente hago mezclas de acrílico. Y, como podéis comprobar, está hecha un asco. También podéis usar una paleta de cerámica, de cristal o de porcelana. En mi caso, no me vale, porque soy muy torpe y fijo que la rompería con el segundo uso. Los pinceles que utilizo son iguales que los de acuarela: sintéticos con distintos acabados, pero los que más uso, son los redondos. Ojo, son iguales que los de acuarela, pero no son los mismos. Como explicaré más adelante en otra entrada, tengo los pinceles separados según la técnica que voy a usar. Así, tengo prácticamente la misma colección de pinceles para acuarelas, otra para acrílicos y otra para tintas. ¿Y esto por qué? Bueno, los acrílicos son unas pinturas plásticas que, en cuanto se secan, se quedan muy rígidas. Si no los limpias bien, las cerdas de los pinceles se pueden endurecer. Sí que es cierto que se pueden ablandar de nuevo o con agua caliente o con aguarrás, pero es recomendable usar distintos pinceles para cada técnica. Principalmente porque cada uno necesita un cuidado más minucioso que otros. No pasa nada si utilizas los mismos, pero, de ser así, asegúrate de que los pinceles no están contaminados (ejemplo, tengan un poco de acuarela o tinta entre las cerdas o, como he comentado, haya algo de acrílico que puede provocar que las cerdas se queden pegadas entre sí). Otra recomendación un poco extraña (pero útil) que os puedo dar es que tengáis cuidado con la ropa que llevéis a la hora de pintar con acrílico. Tal y como hacéis cuando pintáis las paredes de una casa, con el acrílico pasa igual: utilizad ropa que, en el caso de que se manche, no va a pasar nada. Esto lo aprendí por las malas. Llevé una camiseta que me gusta mucho… y la manché de acrílico blanco… Y ahora tengo una camiseta burdeos con una manchita blanca que no sale ni queriendo… Con respecto al papel, para las pruebas uso el de acuarela, pero cuando quiero hacer un trabajo entero, utilizo el papel de 300 g/m² de algodón marca Guarro. Si me lo permitís, os diré que Guarro es una gran marca de papel. Todos mis cuadernos de bocetos son Guarro desde hace más de 10 años. Es muy buena marca. En serio. Os la recomiendo muy fuerte. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Técnicas mixtas

Arte tradicional: Técnicas mixtas Las técnicas mixtas son el resultado de mezclar dos o más técnicas artísticas en una sola obra. Aunque está permitido prácticamente todo tipo de mezclas, hay algunas que quedan más resultonas que otras o son más comunes porque, visualmente, quedan perfectas. Algunas muy comunes son: Acuarela + lápiz de color: Realizas las primeras manchas con acuarelas y perfilas los detalles y los contornos con lápiz de color. Incluso es permitid utilizar lápices acuarelables. Acuarela + tinta: Tras aplicar las manchas con acuarela, utilizar un pincel, una plumilla o un rotulador calibrado y perfilas las zonas de sombra y algunas líneas. Acrílico + pastel: Tras pintar con acrílico, utiliza los pasteles para crear texturas. Es recomendable que, una vez que termines, apliques un fijador o laca para el pelo a una distancia de 30 cm. Acrílico + óleo: Primero trabajas la obra con acrílico y, después, rematas con óleo. Recuerda que, al finalizar, debes barnizar tu cuadro para fijar la pintura. Grafito o carboncillo + tinta: Al igual que con la acuarela, trabajas en la ilustración con el grafito o con carboncillo y perfilas algunos detalles con tinta. Fotocollage: Es la técnica más conocida. Se utilizan imágenes impresas recortadas y pegadas sobre un lienzo. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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