¿Quién soy?

¿Quién soy?

¡Buenas!

Como primera entrada, he pensado que sería genial presentarme.

Para quien no me conozca, soy María Trigueros, pero firmo artísticamente con el pseudónimo IsiL MoonKiller. Soy ilustradora profesional de fantasía, concept artist y diseñadora de personajes.

Llevo dibujando desde mi más tierna infancia y aún sigo formándome de una manera u otra para seguir mejorando. Actualmente tengo los siguientes títulos:

  • Máster en Ilustración tradicional
  • Máster en Creación de Personajes y color
  • Máster en Ilustración digital
  • Máster en Ilustración editorial
  • Máster en Ilustración publicitaria
  • Master en Arte Digital
  • Máster en Concept Art

A fecha de hoy, estoy metida en distintos proyectos, tanto míos, como de índole editorial o de clientes particulares. Después de mucho esfuerzo, conseguí meter la nariz en el mundo editorial, ilustrando, en mi primer año como autónoma, varios libros (encontrarás una lista actualizada en Resume) y, afortunadamente, conseguí ser autónoma y vivir del arte, que era mi sueño desde niña. 

Con este blog, me gustaría ir contando no sólo mi aventura de ser autónoma, sino también compartir un poco los conocimientos que tengo de ilustración, de cómics, literatura y, en resumidas cuentas, del arte.

Y nada, espero que os guste lo que tengo preparado para el blog y que lo disfrutéis casi tanto como yo de escribirlo. 

Tres años como ilustradora profesional

Tres años como ilustradora profesional: lo que he aprendido (y lo que nadie comenta) Hoy hace exactamente 3 años me di de alta como autónoma. Tres años en los que, literalmente, no he parado de trabajar ilustrando todo proyecto que caía en mis manos: ilustración infantil, juvenil o YA (young adult o público juvenil); juegos de mesa; concepts para videojuegos; packaging; logotipos; elementos de Twitch… Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Nada fácil. Cuando era pequeñita y me preguntaban qué quería ser de mayor, sólo pensaba en trabajos en los que podía crear algo de la nada con mis manos: carpintería (lo único cercano a la carpintería han sido la fabricación casera con contrachapado de armas de cosplays y los montajes de muebles de Ikea… bueno, y alguna balda casera) o soplar vidrio (que descarté casi al momento por mi asma crónica. Pensé: “si inflando globos me ahogo… imagínate soplando vidrio). También me planteé dedicarme a la robótica, ya que los animatrónicos y el tema de robots y, en general, cualquier cosa que se pueda controlar por remoto me parece una absoluta maravilla… el problema estaba en que, en esa época, sólo podía acceder a la robótica con una carrera… y yo no era precisamente muy ágil con los números (bueno, ni lo soy)… Y, por último, tenía mi piedra angular, mi razón de ser: la escritura y la ilustración. Pero ah. Podía dibujar muy bonito cuando era pequeña, pero, parecía, que no lo suficientemente bien como para poder dedicarme a ello profesionalmente. “El arte no es una profesión que me iba a dar de comer”. Y creedme cuando os digo que esa no sería la última vez que lo iba a oír en mis 37 años de existencia. Al final, me incliné por la informática. Por un error estúpido mío (por las prisas porque no me dieron las notas de selectividad hasta más tarde porque solicité una doble revisión; por vergüenza porque no iba a cursar una carrera y era la deshonra de la familia; y por tener una presión encima desde los 16 con que tenía que conseguir un trabajo para mantener a mi familia), en vez de acabar en programación, acabé en sistemas y, bueno… 10 años trabajando como informática (no voy a entrar en detalles porque paso, pero vamos, he picado tecla, creado campus virtuales, FAQ para empleados, he creado y mantenido webs de todo tipo, dado soporte como CAU y como Sistemas… y Redes, y también me he dedicado a Implantación… en fin, cosas). Pero la ilustración siempre ha estado ahí presente. Siempre que podía dibujaba con un lápiz y un papel: en el metro, en el bus, mientras comía… No podía sacarme esa espinita. Hasta que, al final, pude formarme para dedicarme a la ilustración. Pero bueno, no me voy a meter otra vez aquí porque esto ya lo hablé en otros tres posts: https://isilmoonkiller.com/mi-experiencia-estudiando-ilustracion/ https://isilmoonkiller.com/experiencia2/ https://isilmoonkiller.com/recomendaciones-2/ Aquí hemos venido a hablar de qué he aprendido en estos tres años. Debo recalcar que esta es mi experiencia personal y no significa que, si tienes otra experiencia diferente a la mía, no sea válida ni nada por el estilo. Como diría Umbral: aquí he venido a hablar de mi libro (oh, la vejez… ya tenía 5 añitos cuando pronunció esa mítica frase…). Y en mi libro hablo de algo tan simple como: esto no ha sido nada fácil. Ni lo está siendo. Lo disfruto un montón, pero, muchas veces, pienso que este mundo es injusto y debes tener cientos de conocimientos para tener una vaga sensación de que no eres tan inútil: debes saber dibujar/diseñar (obvio, por otro lado), debes tener don de gentes (y no es fácil de gestionar cuando tienes miedo escénico, a hablar en público y a la gente en general), debes ser un hacha en redes sociales, tener tiempo para actualizar y mantener tus tiendas online, preparar cursos y tutoriales, tener tu propia cartera de clientes, preparar facturas, mandar presupuestos… Básicamente el trabajo de ser ilustradora consiste en, en el 70%, no dibujar. Antes de meterme en este fregado, estuve más de 5 años preparando el terreno. No sólo con mi formación, sino estudiando estilos de ilustración, creando estudios de mercado, analizando editoriales, compañías y estudios en los que podría ofrecer mis servicios. He estado preparando un montón de planes alternativos por si algo salía mal… Y, hasta ahora, parece que todo me ha funcionado sorprendentemente bien. Mejor de lo que me esperaba, así en general. He dibujado más de 30 libros, más de 20 han sido publicados (el resto están en imprenta), he diseñado más de 50 cajas para juegos de mesa de todo tipo, decenas de tableros de mesa con sus tokens y fichas correspondientes, ni se sabe la cantidad de manuales, unas 21 cartas de TTRPG y maquetado cientos de ellas, he colaborado en R. Talsorian Games con 8 logotipos, he preparado decenas de logos con sus correspondientes manuales corporativos y mascotas, he diseñado una decena de monedas conmemorativas, he participado en varios concept art para videojuegos; me han hecho una entrevista de trabajo y revisión de portfolio los de Blizzard, recibiendo felicitaciones y todo… Y, definitivamente, no ha sido fácil. Sí, siempre hace ilusión ver cómo hay quien confía en ti para su proyecto. Es algo que me alegra el alma. Pero lo que pocos ven es que, muchas veces, me tiro trabajando unas 10-14h al día, incluidos fines de semana, porque, como he dicho antes, no todo el trabajo es dibujar. Pero si te tiras dibujando 10 h al día… ¿cuándo editas esos vídeos de Tiktok o Instagram? ¡No te olvides que X día es X evento en redes sociales, así que deberías participar para tener algo de visibilidad! ¡El antivirus no te deja enviar correos! (casi un mes me tiré con esa incidencia con mi antivirus y mi servidor de hosting…). Y no, no es fácil. Es triste, pero en este mundo, es muy importante hacer malabares, ser conscientes de los tiempos de

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Arte tradicional: Acuarelas I

Arte tradicional: Acuarelas I ¡Muy buenas! Hoy me gustaría hablaros de una de mis técnicas favoritas de arte tradicional: LAS ACUARELAS Me encantan porque, al ser una técnica aguada, puedes hacer auténticas virguerías y queda todo muy bonito. Para quien no lo sepa, la acuarela es una técnica que se realiza sobre papel y se utilizan unos pigmentos que se disuelven en agua. Cuando hablamos de acuarelas, podemos referirnos a dicha técnica, a las herramientas o a una pintura realizada con acuarelas. Se consideran que las primeras acuarelas surgieron un siglo antes de Cristo en China, y están vinculadas con la invención del papel, donde se aplicaban pinturas a base de agua. Fueron los árabes los que trajeron la acuarela en el siglo XII a Europa. Sin embargo, no destacó mucho como técnica, ya que se utilizaba casi principalmente para realizar bocetos previos para las pinturas al óleo, para retratar paisajes y la botánica. Algunos pioneros de la acuarela fueron Alberto Durero y Raffaello Santi. ¿Y qué necesitas para pintar acuarela? Obvio: acuarelas. Puedes adquirir acuarelas de tubo o de pastilla. La verdad, es que no hay mucha diferencia en cuanto a la acuarela de tubo o de pastilla. Lo único que cambia es el formato (las de tubo están en estado líquido, mientras que las de pastilla están estado sólido). Sin embargo, ambas tienen sus puntos positivos: Las acuarelas de tubo se venden por separado, pero tienes la oportunidad de escoger los colores que quieras. Además, suele haber muchísima más variedad y, en el caso de querer llevar las pinturas para pintar al aire libre o de viaje, puedes llenar varias pastillas con esa pintura. Las acuarelas de pastilla son perfectas para pintar al aire libre y, si estás empezando, quizás te interese tener desde el principio varios colores a mano. Si quieres iniciarte en la acuarela, te recomiendo que pruebes varias acuarelas, hasta que encuentres las que más te gusten. Aquí te paso un listado de varias acuarelas que he probado y que podrían servirte como referencia: Art Creation: Son perfectas para ir empezando. Las que probé eran de tubo, pero también las tienes en formato pastilla. Koi: Las probé hace bastante tiempo. No están nada mal, y las puedes encontrar en formato tubo o en pastilla. Van Gogh: Estas las probé cuando iba a clase. Me gustaron muchísimo. Las podrás encontrar en formato tubo y en pastilla. Rembrandt: Las que más me enamoraron, por el color que dejaba en el papel. Winsor & Newton: Estas son las que llevo usando desde hace cinco años en formato pastilla. Simplemente fantásticas. Me encanta la paleta de colores que tienen, ya que es muy, muy variado. Me regalaron el estuche con varias pastillas y una de las cosas buenas que tiene, es que hay muchísimo espacio para hacer mezclas y tiene un hueco para que dejes un pincel. Están en formato tubo y en pastilla. Bien. Ya tienes su set de acuarelas. ¿Qué más vas a necesitar? Unos pinceles para poder pintar. Los que uso normalmente son varios de distintos grosores de pelo sintético, porque son más fáciles de mantener y son más económicos que los de pelo de marta o similares. También tienes la posibilidad de adquirir pinceles que ya vienen con cartucho de agua. Son unos pinceles de plástico que tienen un tubo donde puedes añadir agua. Esto es una maravilla si pintas mucho al aire libre o quieres llevarte tus pinturas de viaje, pero no quieres ir con un vasito de agua por ahí. Es realmente práctico. Ya hablaremos en otro momento de los pinceles, la gran variedad que existen y cómo limpiarlos y cuidarlos para que duren más tiempo. Por último, y no menos importante: necesitas papel. El papel es muy importante. No vale cualquier tipo de papel, ya que, al ser una técnica con agua (también llamada técnica aguada), se necesita que tenga un mínimo de gramaje y que esté hecho de un tipo de material en particular. En este caso, recomiendo que sea un papel de algodón o, como mucho, mixto, de un gramaje no menos de 300 g/m². Sin embargo, tienes disponibles papeles con más o menos gramaje. Si usas de más gramaje, la acuarela tiende a secarse más despacio, por lo que te puede servir si quieres entretenerte con detalles, trabajar con más calma… o si estás trabajando con acuarelas en verano. Créeme. Es frustrante trabajar con acuarelas en verano, porque se seca todo demasiado rápido. Para ello, usa mejor un papel con más gramaje. El que uso yo, por ejemplo, es de 200 g/m² mixto marca Canson. ¿Qué pasa con este tipo de papel? Pues que, para usarlos, tienes que tener ciertos conocimientos y habilidad con la humedad de la acuarela, ya que, al ser de tan poco gramaje, si no se tiene cuidado, el papel se arruga con muchísima facilidad. Para evitar que esto pase, tienes dos opciones: Mojar el papel con agua por las dos caras. Así, evitarás que el papel se arrugue solo por un lado. Fijar el papel con cinta sobre una superficie rígida, como una tabla o en la propia mesa de trabajo. Yo, personalmente, recomiendo sobre una tabla de madera, porque tiendo a girar mucho la hoja y, así, me resulta más cómodo. En el caso de que hagas esto, recomiendo también quitar el exceso de pegamento de la cinta, para que, cuando despegues el papel, no se desgarrará ni tendremos accidentes.  Si, al terminar, observas que el papel sigue arrugado, puedes volver a humedecer el reverso del papel y hacer presión con varios libros para aplanarlo.  La acuarela, al ser un material tan versátil, es una experiencia muy interesante si estás empezando a ilustrar. Bien porque puede ser muy gratificante o muy frustrante, dependiendo del objetivo que tengas en mente. Aun así, recomiendo dejarse llevar y disfrutar de las acuarelas. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Acrílicos I

Arte tradicional: Acrílicos I ¡Buenas! Hoy vamos a hablar de una técnica que, aunque no la domino bien, creo que es interesante hablar de ella. ACRÍLICOS Los acrílicos (o látex) son pinturas plastificadas que se secan muy rápido. Son solubles al agua, sí, pero, una vez que se secan, son resistentes a la misma. Las primeras pinturas acrílicas datan de la década de 1950 y se desarrollaron paralelamente tanto en Italia como en Estados Unidos. Si buscas unos colores brillantes y no tienes tiempo para esperar mientras se seca la pintura, los acrílicos son lo que estás buscando. Como he comentado, no es una técnica que domino bien, ya que las empecé a utilizar un poco en serio durante mi segundo año de ilustración. Y, desde entonces, creo que habré pintado con ellas unas pocas veces más. No es que me disguste, pero sí creo que necesito más práctica, por lo que tengo varios ejercicios de prueba por ahí, pero pocas piezas terminadas por completo. Puedes encontrar pintura acrílica en dos formatos: en frasco y en tubo. He probado ambas y, sinceramente, prefiero en tubo. Controlo más las cantidades de pintura que gasto para hacer mezclas y son más fáciles de transportar. Sin embargo, encontré un apaño perfecto para las pinturas acrílicas en frasco: compré unos botes pequeños con pitorritos muy finos y los uso como frasquitos. Así, puedo controlar también las cantidades que uso, son más cómodos de transportar y, al ser transparentes, si veo que se me va agotando, cojo el frasco original y relleno el pequeño. Es bastante práctico, la verdad. Al no haber usado tantos acrílicos, solamente he probado dos marcas: Garvi: Estos son los que me proporcionaron la escuela ESDIP. Este set no tiene muchos colores, pero puedes crear los que necesites haciendo las mezclas necesarias. La verdad, no necesitas muchos más tonos que estos para hacer todas las mezclas que quieras. Art Creation: Me hice con estos acrílicos de tubo porque, al tener tan poco tiempo de clase, no quería perderlo haciendo mezclas y luego perder dicha mezcla porque, recordemos, el acrílico se seca muy rápido. En este estuche hay bastantes colores que me simplificaban un poco el trabajo a la hora de realizar mezclas. Como nota importante, he de decir que, cuando hagáis mezclas, no las hagáis en una superficie que tengáis mucho cariño, porque es prácticamente imposible quitar los pegotes una vez que se secan. A mí me recomendaron utilizar platos desechables, pero lo que tengo es una paleta donde solamente hago mezclas de acrílico. Y, como podéis comprobar, está hecha un asco. También podéis usar una paleta de cerámica, de cristal o de porcelana. En mi caso, no me vale, porque soy muy torpe y fijo que la rompería con el segundo uso. Los pinceles que utilizo son iguales que los de acuarela: sintéticos con distintos acabados, pero los que más uso, son los redondos. Ojo, son iguales que los de acuarela, pero no son los mismos. Como explicaré más adelante en otra entrada, tengo los pinceles separados según la técnica que voy a usar. Así, tengo prácticamente la misma colección de pinceles para acuarelas, otra para acrílicos y otra para tintas. ¿Y esto por qué? Bueno, los acrílicos son unas pinturas plásticas que, en cuanto se secan, se quedan muy rígidas. Si no los limpias bien, las cerdas de los pinceles se pueden endurecer. Sí que es cierto que se pueden ablandar de nuevo o con agua caliente o con aguarrás, pero es recomendable usar distintos pinceles para cada técnica. Principalmente porque cada uno necesita un cuidado más minucioso que otros. No pasa nada si utilizas los mismos, pero, de ser así, asegúrate de que los pinceles no están contaminados (ejemplo, tengan un poco de acuarela o tinta entre las cerdas o, como he comentado, haya algo de acrílico que puede provocar que las cerdas se queden pegadas entre sí). Otra recomendación un poco extraña (pero útil) que os puedo dar es que tengáis cuidado con la ropa que llevéis a la hora de pintar con acrílico. Tal y como hacéis cuando pintáis las paredes de una casa, con el acrílico pasa igual: utilizad ropa que, en el caso de que se manche, no va a pasar nada. Esto lo aprendí por las malas. Llevé una camiseta que me gusta mucho… y la manché de acrílico blanco… Y ahora tengo una camiseta burdeos con una manchita blanca que no sale ni queriendo… Con respecto al papel, para las pruebas uso el de acuarela, pero cuando quiero hacer un trabajo entero, utilizo el papel de 300 g/m² de algodón marca Guarro. Si me lo permitís, os diré que Guarro es una gran marca de papel. Todos mis cuadernos de bocetos son Guarro desde hace más de 10 años. Es muy buena marca. En serio. Os la recomiendo muy fuerte. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Tutorial: Introducción al color

Introducción al color Hoy me gustaría hablaros sobre EL COLOR Para entender el color debemos observar detenidamente el llamado círculo cromático. Dentro de este círculo dividimos los colores: Fríos: Son los colores que abarcan desde el violeta hasta el verde. Cálidos: Son los colores que abarcan desde el magenta hasta el verde. Hay tres tonos primarios: magenta, azul y amarillo, aunque pueden variar según el modelo del color (RYB, CMYK, RGB). Mezclando estos tres colores, surgen el resto de ellos. A la mezcla de dos primarios se le llama color secundario (violeta, naranja, verde). Y a la mezcla de un primario con un secundario, terciario. RYB: Coloración tradicional. Los primarios son rojo, amarillo y azul; y los secundarios, naranja, verde y morado. CMYK: Modelo sustractivo. Es la gama de colores que se utiliza en imprenta. La mezcla de todos estos colores sobre el papel crea el negro. Primarios: amarillo, cyan y magenta. Secundarios: rojo, verde y azul. RGB: Modelo adictivo. Es el formato digital. Partimos de la oscuridad y acabamos con blanco. Primarios: rojo, verde y azul. Secundarios: amarillo, cian y magenta. A la hora de colorear, es importantísimo saber qué queremos transmitir, ya que cada color representa un estado de ánimo o una actitud. Esto podría variar según el país, pero hay algunos conceptos que se han generalizado, como que el rojo es señal de peligro o enfado; y el verde representa el miedo, la aceptación o la naturaleza. Pero esto lo trataremos más adelante.  El color se compone de tres partes importantes: el tono, que es su posición en el círculo cromático; la saturación, que define la intensidad del tono; y la luminosidad, que aclara u oscurece el color. Básicamente, modificando la saturación y la luminosidad se puede dar luz y sombra sobre cualquier objeto. Si usamos este tipo de mezcla en toda una ilustración estamos usando una gama monocromática, es decir, sólo estamos usando un tono con todas sus variantes. En tradicional, esto se consigue mezclando blanco o negro con el tono. Si queremos llamar la atención sobre un punto, lo ideal sería usar un complementario, es decir, un color opuesto en el círculo cromático al que estamos escogiendo. Por ejemplo, si estamos trabajando con azules, podríamos utilizar, como color complementario, el naranja o un amarillo. Si queremos que haya cierta armonía, lo mejor es que trabajemos con colores análogos, es decir, los que están más cerca del tono que hemos escogido. Por ejemplo, si estamos trabajando con azules, podemos utilizar los azules más verdosos para las zonas claras y los azules más violáceos para zonas más oscuras. Hay muchas otras opciones para escoger colores: triada (colores situados a 120º en el círculo cromático), tétrada (colores que forman un cuadrado entre sí); adyacentes (se cogen los colores adyacentes del complementario del color que hemos escogido, etc.               Nota muy importante: Cuidado con los negros y blancos puros. No se recomienda usar el negro puro para sombrear ni el blanco puro para iluminar (a no ser que lo representado sea algo muy viscoso o de metal y proyecta mucha, mucha luz), ya que, en el caso de usarse, sería muy complicado que queden tonos armoniosos. Lo mismo pasa cuando se trabajan con colores saturados. Hay que tener cuidado con estas elecciones. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2

Mi experiencia estudiando ilustración Parte 2 ¡Buenas! Os traigo la segunda parte de mi experiencia estudiando ilustración. Esta vez, es algo personal. Pero antes, tengo que meter algo de contexto. A raíz de que no estaba bien visto que estudiara Bellas Artes, decidí formarme en otra profesión que me gustaba: la robótica. Pero luego vi el temario que tenía la robótica y mi cerebro se murió. Así que opté por estudiar informática. Me gustaba mucho (y me gusta) ayudar a la gente y creía que la informática me daría oportunidades para poder independizarme. Y sí, así fue. Fue duro, porque justo, justo terminé los estudios en plena crisis de 2009, por lo que mis trabajos eran proyectos que duraban muy poco (unos pocos meses), pero, poco a poco, me fui forjando cierta reputación en la informática y, con mucho esfuerzo, llegué a ser técnica de sistemas. Desgraciadamente, se acumularon muchas experiencias negativas: machismo (desde el atender a usuarios y que me rechazaran porque “querían un informático de verdad” hasta ganar la mitad que mis compañeros varones porque patata), mal trato por parte de usuarios y jefes, y explicar y documentar programas y protocolos y que nadie, absolutamente nadie, supiera valorarlos y usarlos correctamente… Pues, al final, acabé con una depresión enorme. Hasta el punto de tener que medicarme para poder lidiar con el día a día. Pero, tras toda esa oscuridad, se alzaba una pequeña luz. Y vi que era factible el costearme los estudios mientras trabajaba. Así, me aceptaron en ESDIP para estudiar el master de Ilustración… pero la versión light, es decir, sólo iría a clase los sábados. Cierto es que aprendí un montón, conocí gente fantástica y tuve varios profesores que, aunque creo que no me recuerden, los tengo en muy alta estima. Pero creo que podría haber aprendido más si hubiera podido ir entre semana en vez de los sábados. Esto lo noté cuando pude apuntarme al master de Ilustración digital entre semana, que mis compañeros tenían más conocimientos que yo. Aun así, aprendí mucho y confirmaron algo que me animó mucho: todo lo que había ido aprendiendo por mi cuenta no ha sido perder el tiempo. Bien era cierto que tenía que mejorar, pero las bases eran bastante sólidas. Así que me tiré los dos primeros años del master aprendiendo ilustración tradicional. Durante el segundo año, además, me apunté al master de Creación de personajes y color digital, donde aprendí muchísimo, sobre todo de color digital. Ya, por último, cursé el master de ilustración digital, donde tuve que apretar las tuercas para estar a la altura que el resto de mis compañeros que iban a clase entre semana. Ni os podéis hacer una idea de la cantidad de malabares que tuve que hacer para poder entregar los ejercicios a tiempo más los extras que me imponía para mejorar. Como punto a destacar, decir que, como proyecto de fin de master, presenté tres libritos relacionados con Dungeons and Dragons: los libros de master y jugador de una campaña llamada “Bajo el cerro de los buitres” y el libro de arte, con todas las pruebas de color, siluetas, etc. Y, como recuerdo, lo imprimí todo. Gustó tanto que incluso vendí alguna copia y todo. Ojo. Consideré que ya tenía una buena base, así que busqué formación que me pudiera ayudar a enfocar todo lo que sabía hacia alguna de las metas que tenía en mente: editorial, juegos de mesa, videojuegos y cómics. Al final, me decanté por editorial y publicidad. Y, la verdad, fue una muy buena experiencia. Tuve un profesor al que admiro mucho, porque me dio muchísimos ánimos para continuar luchando por mi sueño de ser autónoma. En Editorial, aprendimos varios tipos de ilustración: ilustración didáctica (más infantil), ilustración narrativa, ilustración científica, cubiertas de libros, diseño de personajes, cómics, álbumes ilustrados y juegos de mesa. Como os podéis imaginar, me lo pasé pipa con cada uno de los proyectos que tuvimos que preparar. En Publicidad no me lo pasé tan bien porque fue donde conocí al que es ahora mi archienemigo: la ilustración vectorial. No puedo con la ilustración vectorial. No me gusta la ilustración vectorial. Pero hice proyectos muy interesantes, como diseño de carátulas de CDs, logotipos, mascotas de empresa, packaging, retratos… y he de confesar que, para este tipo de trabajos, lo mejor es utilizar la ilustración vectorial. ¿Y por qué? Pues por varios motivos: Cuando trabajas con vectores, puedes redimensionar la ilustración sin apenas perder calidad. Los diseños que se crean son muy exactos, por lo tanto, a la hora de cortarlos con láser, no suelen dar problemas. Hablaré de la ilustración vectorial en otra ocasión. Terminaré con este bloque de aprendizaje con la siguiente y última entrada. Puedes leer la anterior parte aquí. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Rotuladores I

Arte tradicional: Rotuladores 1 ¡Muy buenas! Hoy vamos a hablar de LOS ROTULADORES También llamados “marcadores”. Con respecto al resto de herramientas que he hablado (y que hablaré) en este blog, los rotuladores son un invento realmente moderno. Lo hicieron los japoneses en la década de 1960. Hay varios tipos de rotuladores, pero los podemos clasificar en varios tipos: Dependiendo de la punta: de fieltro, no porosa, acrílica, de bolita; y de distintos grosores y formas (redondos, bisel, cuadrados, de pincel). Permanentes o solubles al agua (también llamados rotuladores acuarelables). Con diferentes colores (opacos, transparentes, fluorescentes). Todos hemos pintado con ellos alguna vez, sobre todo en primaria. Pero debemos mirar más allá de eso. Con un poco de trabajo y dedicación, podemos deshacernos de esa mala fama que tiene, junto con los lápices de colores, de que los rotuladores son herramientas para niños pequeños. Os voy a hablar un poco de las marcas que he probado: Copic: Para mí, de los mejores rotuladores que he tenido. Tienen una gran gama de colores y los tienes en muchos formatos. Además, venden también cartuchos de tinta que se pueden usar para rellenar el rotulador en cuestión. También se venden por separado, cosa que es de agradecer. Porque no me habrá pasado veces que se me gasta unos cuantos rotuladores y tengo que comprar el estuche entero otra vez solo por esos cinco o seis colores que necesito. Touchnew: Son los rotuladores que más he usado en la vida. Son bastante asequibles y tienen mucha variedad de colores. Vienen en un estuchito tipo saco con asa que es muy práctico para llevar todos los rotuladores juntos. Koi: Los Koi me parecen fantásticos. Tienen una punta muy flexible que permite hacer trazos como si tuvieras un pincel entre las manos. Winsor & Newton: Sólo tuve uno y me gustó bastante. Tienen doble punta: una es fina y la otra es gruesa y biselada. Ecoline Brush Pen: Son rotuladores acuarelables, es decir, funcionan como la acuarela, solo que, al ser rotuladores, tienen un color mucho más intenso. El funcionamiento es el siguiente: pintas con rotulador y luego aplicas agua con un pincel. Creabox: Estos rotuladores acuarelables son muy normalitos. Tienen dos puntas: una fina y otra gruesa. Los recomiendo si quieres probar cómo funcionan los rotuladores acuarelables pero no quieres invertir demasiado dinero en ello. Los rotuladores del Tiger: Mira, en serio. Empezó como una broma y me hice con todos los que tenía la tienda esa. Menuda sorpresa me llevé cuando me cogí un pack y comprobé la tremenda calidad que tenían. Se venden en packs de tres colores: uno claro, uno normal y otro oscuro. Cierto es que hay rotuladores malos y rotuladores muy buenos, y no siempre es necesario invertir mucho para realizar una digna ilustración con rotuladores. Sin ir más lejos, los que uso yo se llaman Touchnew. Me encariñé con estos rotuladores durante mi etapa estudiantil en ESDIP y presenté una de estas ilustraciones con rotuladores. Y recuerdo que el profesor que tenía en ese momento me dijo: ¡Me encanta el color! ¿Son Copic? A lo que me quedé flipando, porque no pensaba que la calidad era tan buena que se podía hacer pasar por una ilustración hecha con Copics. Y, mira, una maravilla, la verdad. Con respecto a los papeles que utilizo para los rotuladores, son los mismos que uso para la tinta: el de 200 g/m² mixto marca Canson y el papel-cartulina de 185 g/m² marca Canson. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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