Arte tradicional: Lápices y grafitos I

Arte tradicional: Lápices y grafito I

Hoy vamos a hablar de dos materiales bastante fáciles de usar y mantener, y además, económicos. Te pueden valer si estás empezando a ilustrar y no sabes por dónde empezar:  

LÁPICES Y GRAFITOS

El grafito o lápiz, es la herramienta más fácil de usar, ya que… ¿quién no ha usado un lápiz?

Además de sernos muy familiar, por su forma, peso y tamaño es muy manejable, se borra con facilidad y no requiere tener un pulso excepcional para ser utilizado.

Existen dos tipos de dureza:

  • H: Viene del inglés “hard” (duro). Son lápices que dejan poca huella en el papel. Ideal para primeros esbozos, líneas de guías de acuarelas, pintura y dibujo técnico. Cuando mayor es el número mayor es su dureza.
  • HB: Lápiz de mina mezcla entre blando y duro, podemos decir que es el 0 en la escala tirando a blando. Es el más usado para tomar notas ya que permite una escritura consistente y clara sin dejar marca en el papel.
  • F: Es un lápiz de mina firme, variante del HB tirando a duro.
  • B: Viene del inglés “black” (negro). Son lápices blandos y se consiguen un negro más intenso. Cuanto mayor es el número más blanda es la mina. Se recomienda para sombrear.

Básicamente, se puede dibujar con lápices de grafito de varias maneras:

  • Con la punta podemos crear tramados (superficies creadas a partir de líneas de distinto grosor y separación). Dependiendo de la presión y del grado de dureza, pueden variar de color desde un tono muy claro hasta uno más intenso.
  • Con la mina del lápiz tumbada, podemos sombrear.

Estas son las marcas de lápices que he utilizado durante todo este tiempo:

  • Derwent: Son unos lápices exquisitos. Tienen una gama desde el 9H hasta el 9B.
  • Spectrum: No, no hay que confundir esta marca con la consola. Son los lápices que más he usado.
  • También uso portaminas de grafito, concretamente el 0,5 con minas 2H y HB. Lo bueno de estos portaminas es que en la parte superior puedes girar el enganche para marcar qué tipo de minas contiene.

Pero no solamente hay lápices cuya mina es negra. También existen los lápices de colores. Se utilizan exactamente igual que los de grafito comunes, solo que estos últimos se pueden encontrar en un gran abanico de colores.

Os voy a mostrar con qué lápices de colores suelo trabajar:

  • Tri-Tone: Son unos lápices especiales, ya que están formados por tres tonos. Apenas los he usado porque me son difíciles de encontrar, pero son preciosos.
  • Faber-Castell: Estos son los lápices acuarelables que más he usado. Al tener poco espacio en mi mesa para trabajar, los usaba más que mis propias pastillas. Dejan un color bastante intenso.
  • Prismacolor: Mi estuche de lápices de colores favorito. Sin duda alguna. El color se extiende muy bien por el papel y tiene una gran variedad de colores. El problema está en que mi estuche llegó defectuoso y tengo lápices agrietados.
  • Nyoni: Es una marca china de lápices acuarelables. Tienen un color muy intenso y son bastante buenos.

Además, en este ámbito también tenemos lápices de colores acuarelables, es decir, que son solubles al agua. Funcionan igual que los rotuladores acuarelables que os hablé hace un tiempo, solo que es en formato lápiz.

La verdad, es que son bastante cómodos, ya que el resultado final se asemeja bastante a las acuarelas tradicionales.

Lo importante a la hora de utilizar estos materiales es que la punta esté afilada. Evitarás la necesidad de apretar y, por ende, que la ilustración parezca más profesional. Se puede afilar con un sacapuntas normal (recomiendo los de hierro) o con un cúter o algo afilado.

Otra anotación importante que hay que dar es que hay que mimar mucho los lápices. Son instrumentos muy delicados que, si sufren algún golpe, se pueden agrietar. Cuando esto pasa, la mina de su interior se va a partir constantemente cuando estés utilizando ese lápiz en particular.

Los borradores también son una herramienta complementaria muy útil. Los que más he usado son estos:

  • Milan: Los borradores de miga de pan de toda la vida. Los llevo usando desde infantil y me parecen maravillosos, sobre todo los de 430 (los cuadrados, vamos).
  • Borradores de goma moldeable de Faber Castell: Para quien no sea qué es esto, se trata de un borrador que, a simple vista, parece un chicle. Puedes moldearlo para llegar a zonas complicadas de la ilustración.
  • Staedtler: Tengo un portaborrador que ha estado conmigo desde hace, mínimo, una década. Es muy práctico para dibujar fuera de casa.

Con respecto al papel, recomiendo un papel prensado en frío. Aunque tiene una superficie algo rugosa, no es para nada molesta a la hora de trabajar con grafito. Este tipo de papel se puede encontrar tanto en color blanco como en otros tonos.

De todas maneras, tanto los carboncillos como los lápices se agarran bastante bien en cualquier tipo de papel.

Arte tradicional: Rotuladores I

Arte tradicional: Rotuladores 1 ¡Muy buenas! Hoy vamos a hablar de LOS ROTULADORES También llamados “marcadores”. Con respecto al resto de herramientas que he hablado (y que hablaré) en este blog, los rotuladores son un invento realmente moderno. Lo hicieron los japoneses en la década de 1960. Hay varios tipos de rotuladores, pero los podemos clasificar en varios tipos: Dependiendo de la punta: de fieltro, no porosa, acrílica, de bolita; y de distintos grosores y formas (redondos, bisel, cuadrados, de pincel). Permanentes o solubles al agua (también llamados rotuladores acuarelables). Con diferentes colores (opacos, transparentes, fluorescentes). Todos hemos pintado con ellos alguna vez, sobre todo en primaria. Pero debemos mirar más allá de eso. Con un poco de trabajo y dedicación, podemos deshacernos de esa mala fama que tiene, junto con los lápices de colores, de que los rotuladores son herramientas para niños pequeños. Os voy a hablar un poco de las marcas que he probado: Copic: Para mí, de los mejores rotuladores que he tenido. Tienen una gran gama de colores y los tienes en muchos formatos. Además, venden también cartuchos de tinta que se pueden usar para rellenar el rotulador en cuestión. También se venden por separado, cosa que es de agradecer. Porque no me habrá pasado veces que se me gasta unos cuantos rotuladores y tengo que comprar el estuche entero otra vez solo por esos cinco o seis colores que necesito. Touchnew: Son los rotuladores que más he usado en la vida. Son bastante asequibles y tienen mucha variedad de colores. Vienen en un estuchito tipo saco con asa que es muy práctico para llevar todos los rotuladores juntos. Koi: Los Koi me parecen fantásticos. Tienen una punta muy flexible que permite hacer trazos como si tuvieras un pincel entre las manos. Winsor & Newton: Sólo tuve uno y me gustó bastante. Tienen doble punta: una es fina y la otra es gruesa y biselada. Ecoline Brush Pen: Son rotuladores acuarelables, es decir, funcionan como la acuarela, solo que, al ser rotuladores, tienen un color mucho más intenso. El funcionamiento es el siguiente: pintas con rotulador y luego aplicas agua con un pincel. Creabox: Estos rotuladores acuarelables son muy normalitos. Tienen dos puntas: una fina y otra gruesa. Los recomiendo si quieres probar cómo funcionan los rotuladores acuarelables pero no quieres invertir demasiado dinero en ello. Los rotuladores del Tiger: Mira, en serio. Empezó como una broma y me hice con todos los que tenía la tienda esa. Menuda sorpresa me llevé cuando me cogí un pack y comprobé la tremenda calidad que tenían. Se venden en packs de tres colores: uno claro, uno normal y otro oscuro. Cierto es que hay rotuladores malos y rotuladores muy buenos, y no siempre es necesario invertir mucho para realizar una digna ilustración con rotuladores. Sin ir más lejos, los que uso yo se llaman Touchnew. Me encariñé con estos rotuladores durante mi etapa estudiantil en ESDIP y presenté una de estas ilustraciones con rotuladores. Y recuerdo que el profesor que tenía en ese momento me dijo: ¡Me encanta el color! ¿Son Copic? A lo que me quedé flipando, porque no pensaba que la calidad era tan buena que se podía hacer pasar por una ilustración hecha con Copics. Y, mira, una maravilla, la verdad. Con respecto a los papeles que utilizo para los rotuladores, son los mismos que uso para la tinta: el de 200 g/m² mixto marca Canson y el papel-cartulina de 185 g/m² marca Canson. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Psicología del color, parte 2

Psicología del color, parte 2 Tal y como prometí, vamos a continuar con este temario tan interesante que he titulado LA PSICOLOGÍA DEL COLOR Hoy vamos a ver el resto de colores que nos faltan:  Verde El verde representa la juventud, la esperanza, la nueva vida, al frescor y la naturaleza. Es el color de la primavera y de la vegetación. El verde da buena suerte y está lleno de optimismo. Induce, además, a la relajación y al bienestar.   Sin embargo, como en el resto de colores, tiene connotaciones negativas. No olvidemos que el verde es el color del veneno y lo tóxico. Se asocia a la envidia, la cobardía y a la enervación. Morado El morado es el color de la sofisticación y la elegancia. El morado está asociado con la realeza; representa la sabiduría, la imaginación, la locura, la creatividad, el misterio y la magia.   Como rasgos negativos, el morado representa la introversión, la decadencia y la supresión.   Como curiosidad, el morado en el cristianismo está relacionado con el arrepentimiento y el recogimiento. En Oriente está asociado al vicio y al mal. En otros sitios, como Venezuela y Turquía, el morado es el color del luto. Rosa El rosa es el color de la dulzura, de la delicadeza, de la amistad y del amor puro. Se puede asociar con el amor altruista y verdadero: es el color del romanticismo, del encanto, la belleza y de la calma.   Con puntos negativos, está asociado a la debilidad física, la vulnerabilidad y la superficialidad.   Y, culturalmente, está asociado a lo femenino, cosa que, personalmente, espero que eso cambie pronto. Sin embargo, esto no siempre fue así. Hace poco más de 100 años, el rosa era el color de los chicos, y el azul, el de las chicas. Y esto cambió cuando allá en los años 30, los hombres empezaron a vestirse con colores oscuros y las mujeres con colores claros; y ya a partir de los años 50, se consideró que el rosa era el color de la feminidad. Gris El gris, comúnmente, se asocia a la tranquilidad, la experiencia y la objetividad. También es el color de la paz y la elegancia.   Como connotaciones negativas, el gris puede simbolizar la ambigüedad, la tristeza, el aburrimiento, la indecisión y la resignación.   En otras culturas, como el cristianismo, el gris es el color de la resurrección y la esperanza. Negro El negro es un color bastante complejo de analizar, ya que tiene muchas connotaciones tanto positivas como negativas en diferentes culturas, aunque, normalmente, predominan estas últimas.   El negro se asocia a la muerte, a la destrucción y lo malvado. Suele ser un color depresivo, triste, negativo y pesimista. Es el color del misterio y lo desconocido y, en algunas culturas, como en el Antiguo Egipto representa la fertilidad y el crecimiento. Personalmente, creo que la psicología del color es algo bastante más complicado, ya que esta percepción depende si vives en la zona occidental o en la zona oriental. Por lo que, si queremos transmitir algún tipo de reacción, hay que tener en cuenta este detalle. Para los occidentales, por ejemplo, el color asociado a la muerte es el color negro, pero para otras culturas es el blanco. El rojo es, para nosotros, el color de la advertencia, mientras que para los orientales es el color de la buena suerte y de la buena fortuna.   De todas maneras, a la hora de diseñar cualquier elemento, bien sea un logotipo o un personaje, debemos tener en cuenta estos pequeños cambios. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Tres años como ilustradora profesional

Tres años como ilustradora profesional: lo que he aprendido (y lo que nadie comenta) Hoy hace exactamente 3 años me di de alta como autónoma. Tres años en los que, literalmente, no he parado de trabajar ilustrando todo proyecto que caía en mis manos: ilustración infantil, juvenil o YA (young adult o público juvenil); juegos de mesa; concepts para videojuegos; packaging; logotipos; elementos de Twitch… Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Nada fácil. Cuando era pequeñita y me preguntaban qué quería ser de mayor, sólo pensaba en trabajos en los que podía crear algo de la nada con mis manos: carpintería (lo único cercano a la carpintería han sido la fabricación casera con contrachapado de armas de cosplays y los montajes de muebles de Ikea… bueno, y alguna balda casera) o soplar vidrio (que descarté casi al momento por mi asma crónica. Pensé: “si inflando globos me ahogo… imagínate soplando vidrio). También me planteé dedicarme a la robótica, ya que los animatrónicos y el tema de robots y, en general, cualquier cosa que se pueda controlar por remoto me parece una absoluta maravilla… el problema estaba en que, en esa época, sólo podía acceder a la robótica con una carrera… y yo no era precisamente muy ágil con los números (bueno, ni lo soy)… Y, por último, tenía mi piedra angular, mi razón de ser: la escritura y la ilustración. Pero ah. Podía dibujar muy bonito cuando era pequeña, pero, parecía, que no lo suficientemente bien como para poder dedicarme a ello profesionalmente. “El arte no es una profesión que me iba a dar de comer”. Y creedme cuando os digo que esa no sería la última vez que lo iba a oír en mis 37 años de existencia. Al final, me incliné por la informática. Por un error estúpido mío (por las prisas porque no me dieron las notas de selectividad hasta más tarde porque solicité una doble revisión; por vergüenza porque no iba a cursar una carrera y era la deshonra de la familia; y por tener una presión encima desde los 16 con que tenía que conseguir un trabajo para mantener a mi familia), en vez de acabar en programación, acabé en sistemas y, bueno… 10 años trabajando como informática (no voy a entrar en detalles porque paso, pero vamos, he picado tecla, creado campus virtuales, FAQ para empleados, he creado y mantenido webs de todo tipo, dado soporte como CAU y como Sistemas… y Redes, y también me he dedicado a Implantación… en fin, cosas). Pero la ilustración siempre ha estado ahí presente. Siempre que podía dibujaba con un lápiz y un papel: en el metro, en el bus, mientras comía… No podía sacarme esa espinita. Hasta que, al final, pude formarme para dedicarme a la ilustración. Pero bueno, no me voy a meter otra vez aquí porque esto ya lo hablé en otros tres posts: https://isilmoonkiller.com/mi-experiencia-estudiando-ilustracion/ https://isilmoonkiller.com/experiencia2/ https://isilmoonkiller.com/recomendaciones-2/ Aquí hemos venido a hablar de qué he aprendido en estos tres años. Debo recalcar que esta es mi experiencia personal y no significa que, si tienes otra experiencia diferente a la mía, no sea válida ni nada por el estilo. Como diría Umbral: aquí he venido a hablar de mi libro (oh, la vejez… ya tenía 5 añitos cuando pronunció esa mítica frase…). Y en mi libro hablo de algo tan simple como: esto no ha sido nada fácil. Ni lo está siendo. Lo disfruto un montón, pero, muchas veces, pienso que este mundo es injusto y debes tener cientos de conocimientos para tener una vaga sensación de que no eres tan inútil: debes saber dibujar/diseñar (obvio, por otro lado), debes tener don de gentes (y no es fácil de gestionar cuando tienes miedo escénico, a hablar en público y a la gente en general), debes ser un hacha en redes sociales, tener tiempo para actualizar y mantener tus tiendas online, preparar cursos y tutoriales, tener tu propia cartera de clientes, preparar facturas, mandar presupuestos… Básicamente el trabajo de ser ilustradora consiste en, en el 70%, no dibujar. Antes de meterme en este fregado, estuve más de 5 años preparando el terreno. No sólo con mi formación, sino estudiando estilos de ilustración, creando estudios de mercado, analizando editoriales, compañías y estudios en los que podría ofrecer mis servicios. He estado preparando un montón de planes alternativos por si algo salía mal… Y, hasta ahora, parece que todo me ha funcionado sorprendentemente bien. Mejor de lo que me esperaba, así en general. He dibujado más de 30 libros, más de 20 han sido publicados (el resto están en imprenta), he diseñado más de 50 cajas para juegos de mesa de todo tipo, decenas de tableros de mesa con sus tokens y fichas correspondientes, ni se sabe la cantidad de manuales, unas 21 cartas de TTRPG y maquetado cientos de ellas, he colaborado en R. Talsorian Games con 8 logotipos, he preparado decenas de logos con sus correspondientes manuales corporativos y mascotas, he diseñado una decena de monedas conmemorativas, he participado en varios concept art para videojuegos; me han hecho una entrevista de trabajo y revisión de portfolio los de Blizzard, recibiendo felicitaciones y todo… Y, definitivamente, no ha sido fácil. Sí, siempre hace ilusión ver cómo hay quien confía en ti para su proyecto. Es algo que me alegra el alma. Pero lo que pocos ven es que, muchas veces, me tiro trabajando unas 10-14h al día, incluidos fines de semana, porque, como he dicho antes, no todo el trabajo es dibujar. Pero si te tiras dibujando 10 h al día… ¿cuándo editas esos vídeos de Tiktok o Instagram? ¡No te olvides que X día es X evento en redes sociales, así que deberías participar para tener algo de visibilidad! ¡El antivirus no te deja enviar correos! (casi un mes me tiré con esa incidencia con mi antivirus y mi servidor de hosting…). Y no, no es fácil. Es triste, pero en este mundo, es muy importante hacer malabares, ser conscientes de los tiempos de

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Arte tradicional: Carboncillo y sanguina I

Arte tradicional: Carboncillo y sanguinas I Hoy hablaremos de LOS CARBONCILLOS Y LAS SANGUINAS El carboncillo, sin embargo, es, simplemente, un material natural que se obtiene carbonizando pequeñas ramitas de árboles o arbustos como el sauce, el olivo, el abedul o el brezo. Aunque lo normal es encontrarse el carboncillo en formato de barra, también es posible adquirirlo en forma de lápiz. Limita bastante el uso que se le puede dar al carboncillo, pero puede ser muy útil a la hora de dar detalles. Por otro lado, tenemos la sanguina. Es básicamente igual que el carboncillo, solo que, en vez de ser negro, suele tener un color más óxido que recuerda a la sangre. De ahí su nombre. De todas maneras, actualmente hay sanguinas con más variedad de colores. Tanto con la sanguina como con el carboncillo se pueden producir más contrastes en los trazos gracias a que se puede utilizar tanto el ancho como el grosor de la barra, y facilita el trabajo a la hora de realizar difuminados, luces, sombras, etc. Para conseguir este efecto, necesitamos un difuminador (o difumino, como se le llamaba en casa). Son, en esencia, pequeños trozos de papel fibroso enrollados en forma de espiral hasta convertirlos en un lápiz. Se utiliza pasándolo por las zonas más oscuras para conseguir extender ese carbón y ocultar los trazos.  Con el difuminador conseguimos un color más grisáceo o más blanco, según la zona que difuminemos. Antes de usar esta técnica tendremos que asegurarnos de varios puntos importantes: La punta del difumino siempre tiene que estar limpia. Para ello, habrá que limpiarlo con una lija o con una cuchilla, como si fuera un lápiz. Tratar de no pasar la mano por encima. Si se hace, se quedarán las huellas en la ilustración y no se pueden quitar. Si quieres retirar restos de carboncillo o de borrador, usa una brocha. Con respecto al papel, recomiendo un papel prensado en frío. Aunque tiene una superficie algo rugosa, no es para nada molesta a la hora de trabajar con carboncillo o sanguina. Este tipo de papel se puede encontrar tanto en color blanco como en otros tonos. De todas maneras, tanto los carboncillos como los lápices se agarran bastante bien en cualquier tipo de papel. Por cierto, es importante que, una vez hayas terminado tu obra, apliques un buen fijador por todo el lienzo o la obra. Esto permitirá que el carboncillo se mantenga sobre la superficie y dure más. Existen fijadores a la venta en las tiendas especializadas de arte, pero también puedes utilizar laca del pelo a una distancia de 30 cm. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Arte tradicional: Lápices y grafitos I

Arte tradicional: Lápices y grafito I Hoy vamos a hablar de dos materiales bastante fáciles de usar y mantener, y además, económicos. Te pueden valer si estás empezando a ilustrar y no sabes por dónde empezar:   LÁPICES Y GRAFITOS El grafito o lápiz, es la herramienta más fácil de usar, ya que… ¿quién no ha usado un lápiz? Además de sernos muy familiar, por su forma, peso y tamaño es muy manejable, se borra con facilidad y no requiere tener un pulso excepcional para ser utilizado. Existen dos tipos de dureza: H: Viene del inglés “hard” (duro). Son lápices que dejan poca huella en el papel. Ideal para primeros esbozos, líneas de guías de acuarelas, pintura y dibujo técnico. Cuando mayor es el número mayor es su dureza. HB: Lápiz de mina mezcla entre blando y duro, podemos decir que es el 0 en la escala tirando a blando. Es el más usado para tomar notas ya que permite una escritura consistente y clara sin dejar marca en el papel. F: Es un lápiz de mina firme, variante del HB tirando a duro. B: Viene del inglés “black” (negro). Son lápices blandos y se consiguen un negro más intenso. Cuanto mayor es el número más blanda es la mina. Se recomienda para sombrear. Básicamente, se puede dibujar con lápices de grafito de varias maneras: Con la punta podemos crear tramados (superficies creadas a partir de líneas de distinto grosor y separación). Dependiendo de la presión y del grado de dureza, pueden variar de color desde un tono muy claro hasta uno más intenso. Con la mina del lápiz tumbada, podemos sombrear. Estas son las marcas de lápices que he utilizado durante todo este tiempo: Derwent: Son unos lápices exquisitos. Tienen una gama desde el 9H hasta el 9B. Spectrum: No, no hay que confundir esta marca con la consola. Son los lápices que más he usado. También uso portaminas de grafito, concretamente el 0,5 con minas 2H y HB. Lo bueno de estos portaminas es que en la parte superior puedes girar el enganche para marcar qué tipo de minas contiene. Pero no solamente hay lápices cuya mina es negra. También existen los lápices de colores. Se utilizan exactamente igual que los de grafito comunes, solo que estos últimos se pueden encontrar en un gran abanico de colores. Os voy a mostrar con qué lápices de colores suelo trabajar: Tri-Tone: Son unos lápices especiales, ya que están formados por tres tonos. Apenas los he usado porque me son difíciles de encontrar, pero son preciosos. Faber-Castell: Estos son los lápices acuarelables que más he usado. Al tener poco espacio en mi mesa para trabajar, los usaba más que mis propias pastillas. Dejan un color bastante intenso. Prismacolor: Mi estuche de lápices de colores favorito. Sin duda alguna. El color se extiende muy bien por el papel y tiene una gran variedad de colores. El problema está en que mi estuche llegó defectuoso y tengo lápices agrietados. Nyoni: Es una marca china de lápices acuarelables. Tienen un color muy intenso y son bastante buenos. Además, en este ámbito también tenemos lápices de colores acuarelables, es decir, que son solubles al agua. Funcionan igual que los rotuladores acuarelables que os hablé hace un tiempo, solo que es en formato lápiz. La verdad, es que son bastante cómodos, ya que el resultado final se asemeja bastante a las acuarelas tradicionales. Lo importante a la hora de utilizar estos materiales es que la punta esté afilada. Evitarás la necesidad de apretar y, por ende, que la ilustración parezca más profesional. Se puede afilar con un sacapuntas normal (recomiendo los de hierro) o con un cúter o algo afilado. Otra anotación importante que hay que dar es que hay que mimar mucho los lápices. Son instrumentos muy delicados que, si sufren algún golpe, se pueden agrietar. Cuando esto pasa, la mina de su interior se va a partir constantemente cuando estés utilizando ese lápiz en particular. Los borradores también son una herramienta complementaria muy útil. Los que más he usado son estos: Milan: Los borradores de miga de pan de toda la vida. Los llevo usando desde infantil y me parecen maravillosos, sobre todo los de 430 (los cuadrados, vamos). Borradores de goma moldeable de Faber Castell: Para quien no sea qué es esto, se trata de un borrador que, a simple vista, parece un chicle. Puedes moldearlo para llegar a zonas complicadas de la ilustración. Staedtler: Tengo un portaborrador que ha estado conmigo desde hace, mínimo, una década. Es muy práctico para dibujar fuera de casa. Con respecto al papel, recomiendo un papel prensado en frío. Aunque tiene una superficie algo rugosa, no es para nada molesta a la hora de trabajar con grafito. Este tipo de papel se puede encontrar tanto en color blanco como en otros tonos. De todas maneras, tanto los carboncillos como los lápices se agarran bastante bien en cualquier tipo de papel. Comparte Comparte Comparte Comparte Support me! Copyright © 2023 The Art of IsiL MoonKiller. All rights reserved. info@isilmoonkiller.com

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Darkness/Oscuridad

Es un cómic relacionado con la depresión y el trastorno de ansiedad. Puedes compartirlo con quien quieras, siempre y cuando no borres mi firma ni digas por ahí que lo has hecho tú, sino yo. Espero, de verdad que este cómic pueda ayudar a dar el primer paso. It’s a comic about depression and anxiety disorder. You can share it with whoever you want, as long as you don’t delete my signature or say that you did it, but me. I really hope this comic can help you take the first step.

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